jueves, 25 de marzo de 2010

Publicidad en la radio

Lo confieso, soy adicta a la radio, doctor ¿es muy grave? Me acuesto por las noches con mi MP3 y hago zapping (se dirá así también para la radio) por las distintas emisoras. Y, por las mañanas lo primero que hago es encender el aparato receptor que tengo en la cocina mientras me preparo el café. Doctor ¿es más grave de lo que pensaba?. Me encanta oir ese rum rum a mi alrededor que me acompaña en mis tareas y al mismo tiempo me permite estar informada, podría decirse que la radio es mi aliada y si estoy sola me ayuda a llenar los silencios de una casa vacía.

Suelo escuchar los informativos, las tertulias, los programas deportivos, radio fórmula y ahora también me he enganchado a una emisora que emite en inglés (qué maravilla), por lo que, como se puede comprobar no hago ascos a nada. No obstante, lo que no aguanto son las cuñas publicitarias y, como ocurre en otros medios de comunicación, a mayor audiencia mayor es el volumen de publicidad en los programas. He llegado a calcular que durante una hora de programa radiofónico se dedican alrededor de 25 minutos a la publicidad, pero ¿esto qué es? no puedo soportarlo,  últimamente me revelo apagando directamente el transistor (uf, qué antigua que soy) cuando escucho los primeros acordes de una promo.

Luego está el asunto del contenido de estos anuncios que son la versión radiofónica de la Teletienda, porque te avisan diciendo que el producto en cuestión sólo lo puedes adquirir a través del teléfono (ay, qué pena), pero te consuelan anunciándote que por ser oyente de tal programa o emisora te ofrecen una promoción especial consistente en una rebaja en el precio del producto o bien un 2x1, si estás entre las 100 primeras llamadas (qué suerte). Y todo ello contado con un entusiasmo, unas bromas y lo peor de todo, durante al menos 5 minutos.

Por otro lado están los productos en sí, aparte de los consabidos anuncios de bancos, coches, seguros, etc. están los de cremas milagrosas o los de pseudo-medicamentos para adelgazar, dormir, ir al baño... Me estoy acordando de uno sobre una clínica especializada en la disfunción eréctil en el que el marido llega a casa y anuncia a su mujer que le han despedido, ella le responde que no tiene importancia, ya que el hombre cumplía, ya me entienden, en la cama. La verdad es que la primera vez que lo oí me hizo gracia, pero cuando lo escuchas 2 veces cada hora te dan ganas de estampar la radio contra la pared, porque esta es otra de las características de la publicidad radiofónica, es decir, la reiteración de los mensajes (esto lo sé  porque nos lo enseñan en la facultad).

Pero lo que para mi resulta más vergonzoso o patético es tener que escuchar a las estrellas de las ondas, esto es, los locutores y locutoras ejerciendo de hombre-mujer anuncio. Se trata de la utilización de un personaje de reconocido prestigio para ser la imagen, en este caso, la voz, de un determinado producto o servicio. Hombre, esto está bien cuando el famoso se dedica a anunciar un traje de Armani pero cuando se trata de unas pastillas para combatir el estreñimiento...no sé en qué medida esto beneficia a la imagen del locutor, y si no que se lo digan a Concha Velasco y sus "pérdidas de orina".

A pesar de todo creo que seguiré escuchando la  radio con la esperanza de sorprenderme algún día entre cuña y cuña con un anuncio sobre un producto milagro o una clínica en la que me ayuden a desintoxicarme de esta adicción a las ondas herzianas...

No hay comentarios:

Publicar un comentario