A veces ocurre que solemos crearnos unas altas expectativas ante alguien que no conoces, un trabajo nuevo o un lugar que aún no has visitado y cuando por fin lo conocemos nos damos cuenta de que no era lo que nos habíamos imaginado, que la realidad era bien distinta a lo que esperábamos. Esto, como digo, sucede en muchos ámbitos de la vida, ponemos el listón tan elevado en aquello que esperamos que todo lo que no alcance ese nivel se queda corto y por lo tanto nos decepciona.
Esto precisamente me pasó el pasado sábado cuando, por fin, fui a ver Avatar, el fenómeno cinematográfico del momento, la película con mayúsculas. Fui a verla más que nada para comprobar si se cumplían todas las expectativas vaticinadas por todos los que ya la habían visto. Había leído que era una película en la que no sólo asistías a un espectáculo de imágenes espectaculares y de efectos visuales sin igual, sino en el que te sumerges en la misma, que iba a ser testigo de una experiencia nunca vivida. La verdad es que mi actitud era positiva, estaba emocionada de ver una película que según los entendidos marcaría el antes y el después en el mundo del cine.
Bueno pues, con estos buenos augurios y con mis gafas para ver la peli en 3D, me siento en la butaca y lo primero, el Movie Record y los primeros efectos de las imágenes tridimensionales, qué maravilla, qué sensación, si parece que puedo hasta tocar los objetos que aparecen en pantalla...fantástico, esto promete, y era sólo un anuncio de Paradores de España. Comienza el film y ... estupendo en los planos cortos, da la sensación de que estás dentro de las escenas, interactuando con los personajes, la trama me engancha: la creación de un mundo nuevo capaz de confundirse con la realidad, me parece sorprendente y ahí aparece Sigourney Weaver, en un papel que le va como anillo al dedo, (aunque creo que se ha encasillado un poco después de protagonizar la interminable saga de Alien). Todo es perfecto por el momento, pero cuando la acción se traslada a los mundos de Pandora, los planos se abren, empieza el desfile de paisajes exóticos, seres fantásticos y con ello comienza a decaer el efecto maravilloso del 3D y la trama se va desviando a argumentos que había vivido en Bailando con lobos o en Braveheart, comienza el desfile de tópicos del cine americano, los buenos son muy buenos, los malos son muy malos, y por último la batalla final, que a mi se me hizo interminable.
Salí del cine un poco desconcertada, rodeada de una sensación de deja vu y con cierta decepción porque me di cuenta de que si no hubiese sido por la novedad de las tres dimensiones y el planteamiento inicial de la trama, esta película no tendría nada que envidiar a muchas otras que se estrenaron hace algunas semanas o se van a estrenar en las próximas. En definitiva, mi frase nada más abandonar la sala fue: "pues no era para tanto...".
COMO????? no me lo puedo creer !! yo creo que eres la única persona en este mundo a la que no le ha gustado Avatar... tal vez el fallo fue verla en 3D ¿¿?? yo la vi normal (cine de toda la vida) y la verdad es que me encantó, es una pelicula con unas imágenes estupendas, puede que tengas razón en el tema de la misma imagen de siempre en cuanto al argumento, pero la manera de desarrollarlo... para mi es perfecta!! vamos.... tal vez el fallo es que yo la vi sin gafas, pero sin gafas graduadas... es broma, la verdad es que para mi la pelicula está muy bien y las escenas.... bueno que creo que no te haré cambiar de idea, para mi hacía tiempo que no iba al cine y salía contento y satisfecho de lo que había visto. De verdad!! porque últimamente vaya cine !! sin hablar del cine español, claro, que ese ya hace años que está más que acabado y fulminado por la panda de actorcillos que tenemos.... pero eso es otro tema !
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