sábado, 27 de marzo de 2010

Ocurrencias igualitarias


  
He leído estos días que la nueva directora del Instituto de la Mujer perteneciente al Ministerio de Igualdad, ha presentado las lineas generales de su organismo para 2010 ante el Congreso de los Diputados. Entre otras propuestas destacan la creación de un directorio de "lideresas" españolas en el extranjero, cineclubes femeninos, una guía sobre el sexismo lingüístico deportivo o un banco de buenas prácticas de Igualdad. Lo primero, me gustaría felicitar al equipo de creativos (enhorabuena a los premiados) por elegir estos nombres tan rimbombantes para designar este tipo de iniciativas, son hasta graciosos los títulos (sobre todo lo de "directorio de lideresas") si no fuera porque dichas ideas van acompañadas de   un presupuesto que sale de las arcas del Estado.

Todo esto me lleva a plantearme si existe en nuestro país una acuciante demanda social de este tipo de políticas y lo que es más importante, si es necesaria la creación de un Ministerio que tiene entre sus funciones la eliminación de toda discriminación por razón de sexo para llevarlas a cabo. Sinceramente creo que a estas alturas hay pocos que pongan en duda el reconocimiento de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y, si bien, en algunos lugares y en ciertos ámbitos aún queda mucho por hacer, los avances en esta materia han sido significativos a lo largo de los últimos años. En nuestro país ya existían mecanismos de control para combatir todo tipo de injusticias dirigidas contra las mujeres antes de la creación de este ministerio cuyas competencias siempre han estado en manos del de Trabajo y Asuntos Sociales. Esto explicaa el vacío de contenido de este Ministerio de la Señorita Pepis y la necesidad de rellenarlo con propuestas tan pomposas como las del Instituto de la Mujer.

¿Qué tal si en lugar de dedicar esos fondos para Bibliotecas Femeninas se destinasen a crear más guarderías públicas para esas madres trabajadoras e incentivar a las empresas que fomenten la famosa conciliación familiar? Sí, ya lo sé eso sería más caro y además el esfuerzo para conseguirlo mucho mayor ya que tendrían que enfrentarse a las empresas con el consiguiente desgaste para el Gobierno. Pero, la verdad, merecería la pena luchar por iniciativas mucho más reales y directas, aunque menos imaginativas, para paliar esas diferencias que aún existen entre los hombres y las mujeres en el ámbito laboral.

Igualdad sí, pero de oportunidades, no se trata de sobreproteger a las mujeres con políticas de discriminación positiva o de imponer cupos de representación si éstas no dan la talla,  sino de que se igualen las condiciones en las que debemos competir. O es que ¿queremos seguir siendo, como decía Simone de Beauvoir, El segundo sexo o los floreros que adornan los Consejos de Ministros con nuestros bolsos y pasminas a juego?

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