sábado, 13 de julio de 2013

Lectura ligera


Por fin...ya he terminado mi último libro, que en realidad es una saga compuesta de cinco obras cada una de ellas de más de mil quinientas páginas. He de confesar que me siento aliviada porque aunque los tres primeros me supieron a poco el cuarto me defraudó y el quinto (aunque no lo haya malo) pues se me ha hecho interminable. Pero es que yo soy así, cuando empiezo algo no paro hasta que no lo acabo y en este caso me ha pasado lo mismo, que hasta que no he terminado con esta pentalogía inacabada no he podido dejarlo. La buena noticia es que, como digo, ya los he leído todos, la mala es que el autor aún tiene pendiente otras dos entregas más que, según creo, ni siquiera ha escrito todavía. Entretanto yo aprovecho para elegir una lectura más ligera que es lo que me pide el cuerpo en estos meses de verano. Así pues, después de tantos dragones, tronos, reyes y cuervos me bajo al mundo real y me sumerjo en las aventuras y desventuras de alguna cuarentona neurótica.

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