No hace mucho pasaron por televisión la película de Woody Allen Match Point, en la que al inicio de la misma el protagonista realizaba una reflexión que venía a decir que en la vida existen dos formas de triunfar, una es mediante el esfuerzo y la otra mediante la suerte. Esta frase me sorprendió y me hizo pensar en que durante toda mi vida he confiado más en el sacrificio y la dedicación para conseguir mis objetivos que en el azar y las casualidades, sin embargo hoy día existe una excesiva veneración del triunfo rápido logrado con el mínimo esfuerzo.
Estas divagaciones acerca de la inmediatez del éxito se me han ocurrido tras pasar algunas tardes (más de las que yo quisiera) frente al televisor viendo desfilar por los programas vespertinos a productos (si, digo bien productos) que han conseguido por la vía rápida ganarse muy bien la vida. Es decir, personajes que se pasean por los platós de television haciendo alarde de su ignorancia y creyéndose en posesión de la verdad absoluta debido a que se encuentran respaldados por elevados índices de audiencia.
Tan enferma está esta aldea global que es nuestra sociedad para entronizar a personajes como Belén Esteban cuyo único mérito ha sido cometer un error en su método de planificación familiar pero que a ella le ha supuesto un billete directo a la "fama" entendida ésta como la manera más sencilla y rápida de ir añadiendo ceros a su cuenta bancaria. Y lo más grave de ello es la repercusión que estas conductas tienen en las mentes menos formadas que ven a este tipo de personajes como un ejemplo a seguir convirtiéndolos en un icono del éxito fácil y sin esfuerzo. No es necesario estudiar, trabajar, ensayar o entrenar, simplemente hacer gala de la mediocridad, aunque, eso sí, hacerlo con mucho desparpajo.
Flaco favor nos hacemos a nosotros mismos si ignoramos las consecuencias que este tipo de conductas tienen en las nuevas generaciones y si dejamos que nuestra escala de valores vaya descendiendo a unos niveles tan bajos como para que busquemos referentes en las cloacas de la sociedad.
Lo que no es normal es que no pase un día, ni una franja horaria, en la que no aparezca un personajillo de este tipo o no se emita un programa hablando de la vida pública de cualquier persona con total impunidad... es de pena a lo que estamos llegando, pues si se emiten estos programas es que son rentables, y si estos programas son rentables... creo que perdemos mucho como personas inteligentes, o lo que nos quedaba de inteligencia...
ResponderEliminar