lunes, 29 de marzo de 2010

...Que nos sorpendió

Como suele suceder en este tipo de duelos entre los dos equipos de la capital, nunca ocurre lo que se esperaba. Si, nos sorprendió el Atlético de Madrid por su buena colocación inicial en el campo y por el gol de Reyes en los primros minutos del encuentro. Y también nos sorprendió que este Real Madrid  con su famosa pegada no consiguiera empatar el partido hasta el comienzo de la segunda parte. Los madridistas no  esperaban recibir a un equipo concentrado en los primeros compases del encuentro, para lo que viene siendo habitual en el juego del equipo colchonero,  y con ganas de romper una maldición que a este paso va a convertirse en una tradición: vencer al eterno rival.

Al final, lo que de antemano parecía que iba a ser un paseo militar se convirtió en una remontada de los locales que vieron en los minutos finales peligrar una victoria en casa. No obstante, el Madrid acabó con los deberes hechos, incluídos los jugadores apercibidos con tarjeta que forzaron la quinta amarilla para no perderse el Madrid-Barça dentro de dos semanas.

Aqui os dejo un video con los goles y las mejores jugadas del partido.


domingo, 28 de marzo de 2010

Derbi descafeinado...



No he podido resistirme a no hablar en este rincón de La futbolería sobre el derbi madrileño. A pesar de que este año se presenta algo descafeinado, son 34 puntos de ventaja los que le saca el Madrid a los rojiblancos, siempre resultan emocionantes este tipo de encuentros. Bueno veremos cómo se desarrolla el partido, porque aunque todo se presenta a favor del equipo local (Real Madrid), aún quedan 90 minutos por disfrutar...

Suerte a todos los merengues y a los colchoneros y...que gane el mejor (aunque sea de penalty injusto en el último minuto).

sábado, 27 de marzo de 2010

Ocurrencias igualitarias


  
He leído estos días que la nueva directora del Instituto de la Mujer perteneciente al Ministerio de Igualdad, ha presentado las lineas generales de su organismo para 2010 ante el Congreso de los Diputados. Entre otras propuestas destacan la creación de un directorio de "lideresas" españolas en el extranjero, cineclubes femeninos, una guía sobre el sexismo lingüístico deportivo o un banco de buenas prácticas de Igualdad. Lo primero, me gustaría felicitar al equipo de creativos (enhorabuena a los premiados) por elegir estos nombres tan rimbombantes para designar este tipo de iniciativas, son hasta graciosos los títulos (sobre todo lo de "directorio de lideresas") si no fuera porque dichas ideas van acompañadas de   un presupuesto que sale de las arcas del Estado.

Todo esto me lleva a plantearme si existe en nuestro país una acuciante demanda social de este tipo de políticas y lo que es más importante, si es necesaria la creación de un Ministerio que tiene entre sus funciones la eliminación de toda discriminación por razón de sexo para llevarlas a cabo. Sinceramente creo que a estas alturas hay pocos que pongan en duda el reconocimiento de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y, si bien, en algunos lugares y en ciertos ámbitos aún queda mucho por hacer, los avances en esta materia han sido significativos a lo largo de los últimos años. En nuestro país ya existían mecanismos de control para combatir todo tipo de injusticias dirigidas contra las mujeres antes de la creación de este ministerio cuyas competencias siempre han estado en manos del de Trabajo y Asuntos Sociales. Esto explicaa el vacío de contenido de este Ministerio de la Señorita Pepis y la necesidad de rellenarlo con propuestas tan pomposas como las del Instituto de la Mujer.

¿Qué tal si en lugar de dedicar esos fondos para Bibliotecas Femeninas se destinasen a crear más guarderías públicas para esas madres trabajadoras e incentivar a las empresas que fomenten la famosa conciliación familiar? Sí, ya lo sé eso sería más caro y además el esfuerzo para conseguirlo mucho mayor ya que tendrían que enfrentarse a las empresas con el consiguiente desgaste para el Gobierno. Pero, la verdad, merecería la pena luchar por iniciativas mucho más reales y directas, aunque menos imaginativas, para paliar esas diferencias que aún existen entre los hombres y las mujeres en el ámbito laboral.

Igualdad sí, pero de oportunidades, no se trata de sobreproteger a las mujeres con políticas de discriminación positiva o de imponer cupos de representación si éstas no dan la talla,  sino de que se igualen las condiciones en las que debemos competir. O es que ¿queremos seguir siendo, como decía Simone de Beauvoir, El segundo sexo o los floreros que adornan los Consejos de Ministros con nuestros bolsos y pasminas a juego?

jueves, 25 de marzo de 2010

Publicidad en la radio

Lo confieso, soy adicta a la radio, doctor ¿es muy grave? Me acuesto por las noches con mi MP3 y hago zapping (se dirá así también para la radio) por las distintas emisoras. Y, por las mañanas lo primero que hago es encender el aparato receptor que tengo en la cocina mientras me preparo el café. Doctor ¿es más grave de lo que pensaba?. Me encanta oir ese rum rum a mi alrededor que me acompaña en mis tareas y al mismo tiempo me permite estar informada, podría decirse que la radio es mi aliada y si estoy sola me ayuda a llenar los silencios de una casa vacía.

Suelo escuchar los informativos, las tertulias, los programas deportivos, radio fórmula y ahora también me he enganchado a una emisora que emite en inglés (qué maravilla), por lo que, como se puede comprobar no hago ascos a nada. No obstante, lo que no aguanto son las cuñas publicitarias y, como ocurre en otros medios de comunicación, a mayor audiencia mayor es el volumen de publicidad en los programas. He llegado a calcular que durante una hora de programa radiofónico se dedican alrededor de 25 minutos a la publicidad, pero ¿esto qué es? no puedo soportarlo,  últimamente me revelo apagando directamente el transistor (uf, qué antigua que soy) cuando escucho los primeros acordes de una promo.

Luego está el asunto del contenido de estos anuncios que son la versión radiofónica de la Teletienda, porque te avisan diciendo que el producto en cuestión sólo lo puedes adquirir a través del teléfono (ay, qué pena), pero te consuelan anunciándote que por ser oyente de tal programa o emisora te ofrecen una promoción especial consistente en una rebaja en el precio del producto o bien un 2x1, si estás entre las 100 primeras llamadas (qué suerte). Y todo ello contado con un entusiasmo, unas bromas y lo peor de todo, durante al menos 5 minutos.

Por otro lado están los productos en sí, aparte de los consabidos anuncios de bancos, coches, seguros, etc. están los de cremas milagrosas o los de pseudo-medicamentos para adelgazar, dormir, ir al baño... Me estoy acordando de uno sobre una clínica especializada en la disfunción eréctil en el que el marido llega a casa y anuncia a su mujer que le han despedido, ella le responde que no tiene importancia, ya que el hombre cumplía, ya me entienden, en la cama. La verdad es que la primera vez que lo oí me hizo gracia, pero cuando lo escuchas 2 veces cada hora te dan ganas de estampar la radio contra la pared, porque esta es otra de las características de la publicidad radiofónica, es decir, la reiteración de los mensajes (esto lo sé  porque nos lo enseñan en la facultad).

Pero lo que para mi resulta más vergonzoso o patético es tener que escuchar a las estrellas de las ondas, esto es, los locutores y locutoras ejerciendo de hombre-mujer anuncio. Se trata de la utilización de un personaje de reconocido prestigio para ser la imagen, en este caso, la voz, de un determinado producto o servicio. Hombre, esto está bien cuando el famoso se dedica a anunciar un traje de Armani pero cuando se trata de unas pastillas para combatir el estreñimiento...no sé en qué medida esto beneficia a la imagen del locutor, y si no que se lo digan a Concha Velasco y sus "pérdidas de orina".

A pesar de todo creo que seguiré escuchando la  radio con la esperanza de sorprenderme algún día entre cuña y cuña con un anuncio sobre un producto milagro o una clínica en la que me ayuden a desintoxicarme de esta adicción a las ondas herzianas...

martes, 23 de marzo de 2010

Paseo por El Retiro





He paseado por El Retiro de Madrid infinidad de veces y siempre descubro algún rincón nuevo...una vereda, un jardín escondido, a cual más bello. No me canso de observar sus árboles y flores, sus estatuas, sus pequeños palacetes, sus fuentes y sus estanques... Lo que más me llama la atención son sus senderos y caminos, porque siempre van a dar a una salida, te puedes perder por ellos pero al final encuentras otro lugar aún más sorprendente. Pasear por El Retiro me transporta a lugares mágicos, jardines encantados, escenarios de cuentos de princesas y hadas... Sobre todo este Palacio de Cristal. Además está la gente de todos los tipos y colores, corredores, paseantes, jugadores de petanca, echadores de cartas, dibujantes, ciclistas, los hay atentos al paisaje y los que van despistados. Lo mejor de todo es perderse en este bosque en medio de la ciudad donde puedes encontrarte con un pavo real presumiendo de plumaje, los patos deslizándose por el lago, también he visto gatos escondidos entre los arbustos...

Y después de todo esto me marcho ahora mismo para allí...como el que sale a su jardín para comprobar si hay nuevos brotes en los árboles o algún personaje nuevo...

sábado, 20 de marzo de 2010

Me gusta el fútbol...




Me gusta el fútbol y qué…aunque parezca mentira pero sí, me gusta y pocas cosas cambiaría por ver un partido de mi equipo un sábado o un domingo por la tarde en un bar o en mi casa. Los fines de semana no son completos sin un partido de fútbol, sea éste bueno o malo. La afición que siento por mi equipo es difícil de comparar con mis otros gustos, por ejemplo la lectura, en realidad, es diferente. Me sorprende comprobar la pasión que puede despertar en mí once tíos contra otros once, dando patadas a un balón y en pantalón corto… bueno sí, eso lo puedo entender…

Pero cómo surgió esta pasión, es decir, ¿un aficionado nace o se hace?, creo que en mi caso me hice porque no soy del Atlético de Madrid, y de ellos se dice que nacen (y con el paso del tiempo aprenden a sufrir). Quizá la explicación sea la de dar salida a emociones encerradas a través de gritos, insultos o alabanzas a esos once que corren en un campo tras una pelota. Es algo irracional, algo que carece de lógica, pero que está ahí dentro de mí.

Cuesta a veces creer la pasión que, en general, levanta en la gente este deporte o mejor dicho este espectáculo, porque en eso es en lo que se ha convertido el fútbol últimamente, aunque ésta es otra polémica en la que no voy a entrar hoy (que si no se me agotan los temas para este blog) y que dejaré para otro día.

La cantidad de tiempo que se dedica a hablar y a escribir sobre el fútbol y todo lo que le rodea, jugadores, equipos, fichajes, árbitros, etc. Además es un tema del que, a menos que seas del planeta Marte, todo el mundo tiene una opinión, ya sea de su equipo o del fútbol en general. No hay más que ir un lunes por la mañana a un bar y escuchar al noventa por ciento de los clientes hablando de lo que hizo ayer su equipo o el rival de éste. Cómo solucionarían ellos los problemas de juego, a quién dejarían en el banquillo, vamos cómo se ponen en la piel de entrenadores o jugadores…

Yo, por mi parte, ya estoy sintiendo ese cosquilleo por mi estómago y esperando con ilusión que den las 8 de la tarde para ver a mi equipo jugar el partido de esta semana, la excusa perfecta para compartir un buen rato con amigos, alegrarme o enfadarme por el juego de mi equipo, pero en definitiva olvidar durante noventa minutos de todas mis preocupaciones y soñar…

Día del Padre


Ayer fue el día del padre, pero realmente ¿es éste un día festivo o un invento de El Corte Inglés? Se trata de la festividad de San José pero indiscriminadamente se eligió este día como excusa para vender colonias, corbatas, ah, y en los colegios para que los niños dediquen una semana a realizar un trabajo manual y regalárselo a su padres, (en mis tiempos el regalo estrella era un cenicero de arcilla con la forma de tu mano, supongo que ahora, tal y como está el panorama y esta guerra contra los malos humos, esto no sería políticamente correcto).

No obstante, ¿debemos dedicar un día en especial para decir a nuestros padres que les queremos?, sinceramente creo que no, yo por mi parte, creo que aunque no le diga a mi padre que le quiero todos los días mis actos me delatan. Existen sentimientos que se expresan mejor con una mirada cómplice, una sonrisa y, a veces, un silencio encierra mucho más significado que miles de palabras dichas sin pensar y vacías de contenido…

Durante más de 30 años he visto a mi padre hacer todos los sacrificios que humanamente alguien puede realizar para sacar a una familia adelante, dándome a mi y a mis hermanos todo lo que estaba en sus manos, porque ha sido con sus manos como ha podido proporcionarnos todo lo que estaba a su alcance para vivir una buena vida y sobre todo inculcarnos unos valores a través de los cuales intentamos guiar los pasos de nuestra propia vida. Esfuerzo, voluntarismo, sacrificio, cuántas veces he oído decir a mi padre que aquí nadie te regala nada, que él no tenía contactos, amigos, ayudas para podernos colocarnos en puestos importantes, sino que teníamos que ser nosotros quienes nos lo ganásemos a pulso. Y aunque suene a tópico, cuántas veces he escuchado a mi padre decir que quería darnos todo lo que él no tuvo.

Hoy, un día después del Día del Padre o de la fiesta de San José, dedico este rincón de mis pensamientos a mi padre y a todos los padres que nos han dado la vida y la suya propia para que hoy estemos aquí y, mejor o peor nos hayan enseñado a ganárnosla. A todos aquellos que, aunque sin utilizar el sonido de las palabras nos dicen a diario que nos quieren, que nos admiran, que se sienten orgullosos de habernos visto crecer, de que seamos sus hijos. Yo, por mi parte, aprovecho también mi rincón para expresar mi profunda admiración por mi padre, mi orgullo por él y por todo lo que ha hecho por mí y los míos.

jueves, 11 de marzo de 2010

No era para tanto




A veces ocurre que solemos crearnos unas altas expectativas ante alguien que no conoces, un trabajo nuevo o un lugar que aún no has visitado y cuando por fin lo conocemos nos damos cuenta de que no era lo que nos habíamos imaginado, que la realidad era bien distinta a lo que esperábamos. Esto, como digo, sucede en muchos ámbitos de la vida, ponemos el listón tan elevado en aquello que esperamos que todo lo que no alcance ese nivel se queda corto y por lo tanto nos decepciona.

Esto  precisamente me pasó el pasado sábado cuando, por fin, fui a ver Avatar, el fenómeno cinematográfico del momento,  la película con mayúsculas. Fui a verla más que nada para comprobar si se cumplían todas las expectativas vaticinadas por todos los que ya la habían visto. Había leído que era una película en la que no sólo asistías a un espectáculo de imágenes espectaculares y de efectos visuales sin igual, sino en el que te sumerges en la misma, que iba a ser testigo de una experiencia nunca vivida. La verdad es que mi actitud era positiva, estaba emocionada de ver una película que según los entendidos marcaría el antes y el después en el mundo del cine.

Bueno pues, con estos buenos augurios y con mis gafas para ver la peli en 3D, me siento en la butaca y lo primero, el Movie Record y los primeros efectos de las imágenes tridimensionales, qué maravilla, qué sensación, si parece que puedo hasta tocar los objetos que aparecen en pantalla...fantástico, esto promete, y era sólo un anuncio de Paradores de España. Comienza el film y ... estupendo en los planos cortos, da la sensación de que estás dentro de las escenas, interactuando con los personajes, la trama me engancha: la creación de un mundo nuevo capaz de confundirse con la realidad, me parece sorprendente y ahí aparece Sigourney Weaver, en un papel que le va como anillo al dedo, (aunque creo que se ha encasillado un poco después de protagonizar la interminable saga de Alien). Todo es perfecto por el momento, pero cuando la acción se traslada a los mundos de Pandora, los planos se abren, empieza el desfile de paisajes exóticos, seres fantásticos y con ello comienza a decaer el efecto maravilloso del 3D y  la trama se va desviando a argumentos que había vivido en Bailando con lobos o en Braveheart, comienza el desfile de tópicos del cine americano, los buenos son muy buenos, los malos son muy malos, y por último la batalla final, que a mi se me hizo interminable.

Salí del cine un poco desconcertada, rodeada de una sensación de deja vu y con cierta decepción porque me di cuenta de que si no hubiese sido por la novedad de las tres dimensiones y el planteamiento inicial de la trama, esta  película no tendría nada que envidiar a muchas otras que se estrenaron hace algunas semanas o se van a estrenar en las próximas. En definitiva, mi frase nada más abandonar la sala fue: "pues no era para tanto...".

sábado, 6 de marzo de 2010

Éxito sin esfuerzo


No hace mucho pasaron por televisión la película de Woody Allen Match Point, en la que al inicio de la misma el protagonista realizaba una reflexión que venía a decir que en la vida existen dos formas de triunfar, una es mediante el esfuerzo y la otra mediante la suerte. Esta frase me sorprendió y me hizo pensar en que durante toda mi vida he confiado más en el sacrificio y la dedicación para conseguir mis objetivos que en el azar y las casualidades, sin embargo hoy día existe una excesiva veneración del triunfo rápido logrado con el mínimo esfuerzo.

Estas divagaciones acerca de la inmediatez del éxito se me han ocurrido tras pasar algunas tardes (más de las que yo quisiera) frente al televisor viendo desfilar por los programas vespertinos a productos (si, digo bien productos) que han conseguido por la vía rápida ganarse muy bien la vida. Es decir, personajes que se pasean por los platós de television haciendo alarde de su ignorancia y creyéndose en posesión de la verdad absoluta debido a que se encuentran respaldados por elevados índices de audiencia.

Tan enferma está esta aldea global que es nuestra sociedad para entronizar a personajes como Belén Esteban cuyo único mérito ha sido cometer un error en su método de planificación familiar pero que a ella le ha supuesto un billete directo a la "fama" entendida ésta como la manera más sencilla y rápida de ir añadiendo ceros a su cuenta bancaria. Y lo más grave de ello es la repercusión que estas conductas tienen en las mentes menos formadas que ven a este tipo de personajes como un ejemplo a seguir convirtiéndolos en un icono del éxito fácil y sin esfuerzo. No es necesario estudiar, trabajar, ensayar o entrenar, simplemente hacer gala de la mediocridad, aunque, eso sí, hacerlo con mucho desparpajo.

Flaco favor nos hacemos a nosotros mismos si ignoramos las consecuencias que este tipo de conductas tienen en las nuevas generaciones y si dejamos que nuestra escala de valores vaya descendiendo a unos niveles tan bajos como para que busquemos referentes en las cloacas de la sociedad.