miércoles, 30 de marzo de 2011
Siempre me quedará París...
Aunque sólo sea en un bote vacío de perfume, que me niego a tirar, porque fue allí donde me lo regalaron y quiero conservar cual souvenir. No es que fuera un perfume caro, ni tan siquiera el frasco era elegante, era más bien una colonia fresca, sin embargo cada vez que la destapaba su aroma me trasladaba a mi tan soñada Ciudad de la Luz. Por ello no quiero desprenderme de él, hacerlo sería como borrar de mi memoria todos los recuerdos de esos días ya lejanos que pasé en París.
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