viernes, 8 de abril de 2011

Qué semana...

No me lo podía creer, han sido cinco días con sus cinco noches, llenos de momentos en los que tomas conciencia de la fragilidad de la piel que recubre a un cuerpo convertido en diana de mil agujas. Miles de sustancias vía intravenosa que atraviesan la frontera hacia el interior. Pero al fin he vuelto de ese viaje improvisado e imprevisto, que no estaba siquiera anotado en la agenda. Todo fue fruto del azar impropio de una mente organizada, el resultado de hallarse en el lugar y el momento inadecuado. Han sido días de horas largas y noches en vela...pero al final todo ha quedado en eso...en una semana díficil de explicar y nada fácil de entender, una experiencia que deja huella en la memoria y tatuajes en la piel.

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