Anoche fue especial, fue una noche de despedidas, pero sin lágrimas, si acaso algunas pero de alegría.
Fue noche de recuerdos, algunos tristes pero la mayoría agradables.
Fue una noche de pequeñas confidencias, pero de grandes complicidades.
Fue una noche de homenajeados y de anfitriones.
Fue una noche de agradecimientos pero también de agradecidos.
Fue una noche compartida en la que estaban todos (o casi todos) los que debíamos estar y los que no nos la queríamos perder.
Fue una noche de orgullo y de reconocimiento.
Fue una noche de anécdotas y de vivencias cotidianas.
En definitiva, una noche que marcó un antes y un después, un pasado y un presente, una línea de salida y una meta final, un abrir y cerrar de paréntesis vital... Y allí estaban todos: Carmen, Fran, Marián, Gabriel, Moni, Javi, Rafa...unos amigos que me han ayudado a encontrar el camino que a partir de ahora he de seguir. Pero sobre todo ahí estuvo mi fiel compañero de viaje, el que me dio aliento y apoyo para salir ilesa del infierno en el que me hallaba.
Muchas gracias a todos por vuestra ayuda, ahora me toca a mi...

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