viernes, 15 de octubre de 2010

Princesa ¿de qué?


La llaman la "princesa del pueblo" pero, ¿de qué pueblo?, por favor que me lo digan que voy corriendo a desempadronarme del mismo. Si es princesa y según dice representa a una parte muy importante de este país, creo que emigro a otro donde la estulticia no alcance estos niveles. Si esta mujer se está llevando de calle a las audiencias televisivas es que España está en crisis, pero no económica, sino de identidad. Cómo puede tolerarse que esta señora cornuda y su infiel y sudoroso marido hagan caja de sus amores y desamores y además este tema se convierta en una cuestión de interés nacional. Yo digo NO, no se puede aceptar que esta mujer y su circunstancia rellenen tantos minutos en la tele y tantas páginas de revistas de papel cuché. Me niego a dar tanto poder a un ser tan ignorante, populista y maleducado y que además nos lo intenten meter con calzador y hasta en la sopa. Lo peor no es sólo eso sino que  tengamos que aguantar a su cuchipanda hablando día si y día también de este culebrón en la que una descerebrada pero con cuernos y un marido que roza el borderline invadan la intimidad de mi salón. Por eso hoy que es viernes y los programas de este calado se van a hacer eco de la vida y milagro de esta impresentable me desenchufo, apago la tele y me marcho a descansar de tanta estupidez.

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