domingo, 31 de octubre de 2010

La hora del cambio



Hoy me he levantado con el pie cambiado, no sé si el izquierdo o el derecho, ha debido ser por eso del cambio horario, según dicen se duerme una hora más porque a las tres son las dos, pero mi cuerpo, que es muy sabio, me dice que ya no tiene más sueño por mucho que lo diga el reloj. Y así me he levantado soportando este mini jet-lag que año tras año inaugura la nueva estación en la que los anocheceres se adelantan. En nuestras casas se instala el recogimiento, pasamos a ser espectadores tras unas ventanas que se empañan o que lloran porque nos echan de menos ahí fuera. El frío ha llegado para quedarse una larga temporada entre nosotros y tan sólo nos da tregua algunos días en los que el sol vence su timidez entre el plomizo cielo invernal. Y así pasaremos los días de encierro obligado, al abrigo de la estufa y a la espera de otro efímero verano que apenas se ha marchado y ya echamos de menos...

No hay comentarios:

Publicar un comentario