jueves, 1 de julio de 2010

De rebajas



Hoy me he rebajado tanto que me he ido de rebajas, a ver qué encontraba por ahí. En muchas tiendas estaba todo al 50%, y yo en cambio con mis facultades al 100% para buscar y rebuscar la oferta más asombrosa que pudiera imaginar. Este año he sido espabilada y me he lanzado a la calle antes de que la pusieran para poder ser de las primeras en entrar en los grandes almacenes, pero ay de mi, no sé si será la crisis o qué, pero ni una cámara ni un mal fotógrafo que pudiese inmortalizar mi tremenda osadía de ser la que inaugurase la temporada. Qué pena, yo, que hasta me había maquillado para salir bien por la tele, si tenía hasta el discurso de listilla preparado: "he venido unos días antes para ver los precios y poder comparar con los ya rebajados". Pues nada, que me he tenido que tragar mis palabras y, bueno ya que estaba me he lanzado a la caza y captura del vestido que, en exclusiva, lucirán más de 10.000 mujeres o de los tacones a los que da vértigo sólo asomarse, todo a mitad de precio. La verdad es que he tenido suerte sobre todo en cuanto a tallas porque si por algo se caracterizan las rebajas es por sacar a relucir trapos del tamaño XXL y zapatos del número 46. Además me ha llamado la atención la ausencia de aglomeraciones y lo más increible es que no he tenido que hacer cola en los probadores, ahí estaba yo frente al espejo y a mi lado una montaña de ropa, perchas por todas partes, probándome y desprobándome, esto sí... esto no... y a la vez echando cuentas, porque de eso se trataba, ¿no?, a ver cuántas más cosas me llevo al menor precio posible...Eran casi las dos de la tarde cuando he llegado a casa hecha unos zorros y cargada de bolsas con todo lo que había comprado, ah, pero la sonrisa me la he traído puesta.

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