miércoles, 30 de junio de 2010

Equilibrios



Después de mucho tiempo balanceándome, dando bandazos de un lado para otro, chocándome con todo lo que encontraba, ahora he conseguido mantenerme en equilibrio y, aunque sólo ha sido durante cinco minutos, al menos no me he caído, he sabido sortear los obstáculos del camino, la cabeza en alto, la mirada al frente, buscando la armonía entre mi cuerpo y el suelo. Mientras estaba erguida no pensaba en nada más que en el paso siguiente y en retener en mi memoria el recuerdo de esa dulce sensación de estar de pie y de que todo lo demás no importa. Es una lástima que haya durado tan poco, pero al menos lo suficiente para no olvidarlo y tenerlo muy presente cuando vuelva a tropezar por la angosta senda de la vida...

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