lunes, 19 de julio de 2010

Cerrada por vacaciones


Estos días la inspiración se ha ido a veranear (me encanta esta palabra, aunque creo que está algo obsoleta), y me ha dejado aquí sola en una ciudad que está a punto de colgar el cartel de CERRADA POR VACACIONES. Pero ¿adónde habrá ido? Quizá haya elegido una isla desierta donde nadie le moleste y pueda descansar a su aire. O a lo mejor se ha perdido en una gran ciudad, de esas que no cierran ni siquiera en verano, para perderse entre sus calles y disfrutar del anonimato para no tener que dar cuentas a nadie sobre dónde va, dónde viene o lo que hace mientras tanto. Puede que haya optado por un lugar remoto en el campo o la montaña donde no pueda enviar ni recibir noticias de fuera. En definitiva, esté donde esté, la estaré esperando con los brazos abiertos y con los cinco sentidos alerta por si decide regresar sin previo aviso. Yo, por si las moscas, dormiré con un ojo abierto, no sea que durante la noche intente colarse por mi ventana abierta y me pille descabezando en los ratos en los que el calor nos da tregua.

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