Cuando este post aparezca publicado ya sabremos si la selección española de fútbol ha ganado o no el Mundial de Sudáfrica, y aunque sea difícil escribir sobre algo futuro (todavía no he aprendido a manejar los poderes adivinatorios del famoso pulpo Paul) podemos imaginar cómo serían los dos hipotéticos escenarios:
1) España gana a Holanda: el Gobierno declara el 11 de julio Fiesta Nacional para, como hacían nuestros antepasados con las victorias bélicas, conmemorar el triunfo de nuestra nación frente a los holandeses en una guerra cuyo frente se sitúa en el campo de fútbol de un país muy lejano al de los contendientes.
2) Holanda gana a España: no existiría tal conmemoración, sin embargo no se suspendería la fiesta ya que, la gesta de nuestros soldados de uniforme rojo ya habría sido histórica sólo con su presencia en ese campo de batalla sudafricano.
Vayan por donde vayan los tiros (nunca mejor dicho) la mayoría de nosotros olvidaremos por un rato nuestros problemas y preocupaciones y al menos disfrutaremos de este hito histórico donde los haya. En lo que a mí respecta no dejaré que la realidad estropee mi noticia: ser feliz por un momento y que esta felicidad se traslade a otros ámbitos de nuestras vidas.

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