Ayer, tras el partido Atlético de Madrid-Real Madrid fueron muchos los que comentaron la enorme intensidad con la que jugó el equipo colchonero. Me hace gracia la forma que tienen algunos de elegir un discurso políticamente correcto precisamente en un escenario como el futbolístico, caracterizado por la supremacía de la emoción sobre la razón. Por eso, como digo, me entra la risa cuando escucho a algunos periodistas deportivos hablar de que el juego del Atlético es intenso y duro cuando yo más bien hablaría de marrullero, trabado, y de una dureza que raya la violencia. Intensa era la presión que ejercía el Barça de Guardiola, que te asfixiaba con su presión e incluso te aburría con tanto toque, pero de ahí al fútbol que practica el equipo de Simeone, va un mundo. No hay que restarle importancia a lo que está consiguiendo el Atlético de Madrid esta temporada supliendo las carencias técnicas que proporcionan las estrellas por esa garra y esa fuerza que ha sabido transmitir su entrenador y que lo ha convertido en su seña de identidad. Sin embargo, no debemos confundir el pundonor y el arrojo de los jugadores con las malas artes y el juego sucio.
lunes, 3 de marzo de 2014
Intensidad
Ayer, tras el partido Atlético de Madrid-Real Madrid fueron muchos los que comentaron la enorme intensidad con la que jugó el equipo colchonero. Me hace gracia la forma que tienen algunos de elegir un discurso políticamente correcto precisamente en un escenario como el futbolístico, caracterizado por la supremacía de la emoción sobre la razón. Por eso, como digo, me entra la risa cuando escucho a algunos periodistas deportivos hablar de que el juego del Atlético es intenso y duro cuando yo más bien hablaría de marrullero, trabado, y de una dureza que raya la violencia. Intensa era la presión que ejercía el Barça de Guardiola, que te asfixiaba con su presión e incluso te aburría con tanto toque, pero de ahí al fútbol que practica el equipo de Simeone, va un mundo. No hay que restarle importancia a lo que está consiguiendo el Atlético de Madrid esta temporada supliendo las carencias técnicas que proporcionan las estrellas por esa garra y esa fuerza que ha sabido transmitir su entrenador y que lo ha convertido en su seña de identidad. Sin embargo, no debemos confundir el pundonor y el arrojo de los jugadores con las malas artes y el juego sucio.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario