jueves, 27 de marzo de 2014

Descanse en paz







En este país, para que hablen bien de ti, tienes que morir. Puede que se trate de un topicazo pero es matemático, mientras vives te llueven los palos a derecha y a izquierda, por arriba y por abajo, pero una vez que das el último suspiro, todo el mundo se encarga de elogiarte, de ensalzar tus azañas y de olvidar tus defectos. Ipsofácticamente pasas de ser un simple mortal con tus cosas buenas y con las malas para elevarte a las alturas, ponerte por las nubes y pasar por alto todos tus pecadillos. Y esto es lo que viene ocurriendo desde el pasado domingo, cuando todos conocimos que el ex presidente Adolfo Suárez había fallecido. Los medios no han parado de alabar la figura de este hombre que jugó un papel esencial en la dura etapa de la transición española hacia la democracia. Sin embargo, no fueron pocos los que, en su día, echaban pestes de él, le daban palos hasta en el carnet de identidad en el mismo lugar en el durante la noche del lunes se le velaba. Me parece genial que se reconozcan los méritos de esta persona y de lo relevante de su labor al frente de un país en un momento tan crítico de su historia, pero mejor habría sido dedicarle todos estos homenajes en vida y dejarle ahora que descanse en paz.

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