Todos cometemos errores, yo la primera, algunos son pequeños y sin importancia, otros grandes e irremediables y los hay que están entre medias, es decir, que no son importantes pero que al cometerlos te producen rabia y lo que es más, tiene que pasar algún tiempo para reírte de ellos. Por ejemplo, llegar a un aeropuerto a las 4 de la mañana pensando que tu vuelo sale a las 7 y darte cuenta in situ, de que en realidad la hora de salida son las 7 de la tarde. En esos momentos te quieres morir porque no te queda más remedio que pasarte más de 12 horas de terminal en terminal paseando por las tiendas del Duty Free. O también puede ocurrir que te equivoques y entres en un museo de Arte Contemporáneo en lugar del Museo de Van Gogh, no pasa nada, te haces el interesante, mientras paseas por salas llenas de objetos que nunca sabrías lo que son y ya está. Pero el error que más me ha dolido últimamente, será porque es el más reciente, es que te inviten a la presentación de un coche en un lugar elegante de Madrid, te prepares, te emperifolles y cuando llegues te des cuenta de que allí no se celebra nada porque no te has molestado en mirar la fecha del evento, jueves, pero de la próxima semana. Todavía no se me ha borrado la cara (pintada como una puerta) de idiota que debía tener anoche mientras volvía a mi casa echando espuma por la boca...Y es que, como digo, tendrá que pasar algún tiempo antes de que me pueda reír de este error...Ah, se me olvidaba, que no me esperen el próximo jueves.
Ponte guapa el jueves que volvemos a intentarlo.
ResponderEliminarKisses