jueves, 27 de febrero de 2014

Formación



Estoy harta de escuchar lo importante que es la formación, sobre todo de cara a la búsqueda o mejora del puesto de trabajo. Se trata de una consigna que intento seguir al pie de la letra y formarme en todo lo que puedo, siempre eligiendo aquellos cursos que más encajen con mi perfil académico y profesional. Sin embargo, cuantos más me formo más consciente soy de lo poco que sé y de cuánta es mi ignorancia. Y esto en lugar de motivarme, me desanima y me lleva a preguntarme hasta cuándo voy a tener que seguir aprendiendo cosas que se supone me van a ser útiles para desarrollar mi trabajo. Porque si de algo estoy segura es de que todos los cursos que he realizado me han enseñado cosas que no conocía, pero al mismo tiempo pocas de esas cosas las he podido poner en práctica. Y muchas veces tengo la sensación de que todas la formación recibida únicamente me ha valido para mantener una conversación interesante con amigos y de que la mayor parte de mis conocimientos los he aprendido día a día a través de la práctica y no siguiendo punto por punto los manuales de apoyo que nos entregan en cada curso, master o carrera universitaria que haya estudiado. Por eso digo, que a todas luces la teoría aprendida en un curso está muy bien, pero no sirve de nada si no tienes la posibilidad de llevarlo a la práctica.

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