"Los años no son por sí mismos felices ni funestos, afortunados ni lúgubres; son como nosotros hacemos que sean." Cúanta razón hay en esta frase que acabo de leer en un periódico y qué oportuna citarla en un día como hoy, cuando está a punto de finalizar el año. Porque si algo he aprendido últimamente es a afrontar las situaciones tal y como van surgiendo, sin negar las dificultades que las acompañan, pero sobre todo a mirarlas desde una perspectiva mucho más abierta y optimista. Por eso ahora cuando apenas faltan unas horas para acabarlo sólo deseo que con el año nuevo se renueven mis fuerzas y mi coraje para hacerle frente.
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