Como sigo tan puñetera como hace algunos días voy a continuar con mi repertorio de aquello que no soporto, hace chirriar mis oídos cuando lo escucho o que aborrezco sin más. Por ejemplo, me entran ganas de estrangular a alguna ama de casa que, se las da de listilla utilizando la palabra "emplatar" (que no está admitida en la RAE), cuando toda la vida hemos dicho servir la comida. Otro detalle que me ofende (a mí y creo que al resto de las mujeres) es la publicidad de compresas, tampones, salvaslips, y de todos los productos mal llamados "femeninos". Se trata de unos anuncios en los que aparecen chicas cantando, bailando como si estuviesen encantadas de tener la regla o de tener pérdidas de orina. Los creativos de estos anuncios sin duda son hombres y, por supuesto, no tienen ni idea de cómo nos sentimos cuando tenemos que utilizar esos productos que tan brillantemente publicitan. Por cierto, ¿dónde está la Sra. Aído?
Los bolsos de imitación, o más bien las mujeres que se engañan a sí mismas comprándolos. Pero es que ¿alguien se cree que cualquier trabajadora con el sueldo medio de nuestro país puede llevar cada día un bolso diferente que cuesta unos 1.500 euros?
Espero que se me pase pronto esta racha de inconformismo y reivindicación porque no quiero martirizar a mis sufridos lectores con las rabietas típicas de mujer con síndrome premenstrual.
No hay comentarios:
Publicar un comentario