jueves, 27 de marzo de 2014

Descanse en paz







En este país, para que hablen bien de ti, tienes que morir. Puede que se trate de un topicazo pero es matemático, mientras vives te llueven los palos a derecha y a izquierda, por arriba y por abajo, pero una vez que das el último suspiro, todo el mundo se encarga de elogiarte, de ensalzar tus azañas y de olvidar tus defectos. Ipsofácticamente pasas de ser un simple mortal con tus cosas buenas y con las malas para elevarte a las alturas, ponerte por las nubes y pasar por alto todos tus pecadillos. Y esto es lo que viene ocurriendo desde el pasado domingo, cuando todos conocimos que el ex presidente Adolfo Suárez había fallecido. Los medios no han parado de alabar la figura de este hombre que jugó un papel esencial en la dura etapa de la transición española hacia la democracia. Sin embargo, no fueron pocos los que, en su día, echaban pestes de él, le daban palos hasta en el carnet de identidad en el mismo lugar en el durante la noche del lunes se le velaba. Me parece genial que se reconozcan los méritos de esta persona y de lo relevante de su labor al frente de un país en un momento tan crítico de su historia, pero mejor habría sido dedicarle todos estos homenajes en vida y dejarle ahora que descanse en paz.

lunes, 17 de marzo de 2014

Lenguaje excéntrico












El otro día en un curso sobre comunicación me sorprendió escuchar de boca de una de las ponentes utilizar el femenino para dirigirse a una audiencia compuesta por hombres y mujeres. Al principio creí que se trataba de un lapsus linguae, pero a medida que continuaba la exposición y que seguía utilizando palabras como "todas" o "nosotras", me di cuenta de que lo hacía con toda la intención y pensé que era una forma de discriminación positiva hacia las mujeres allí presentes. Pero después descubrí que no, que el femenino se usaba para referirse a las "personas" en general. En la vida lo habría imaginado, pero he de confesar mi absoluto desconocimiento de la dialéctica empleada por las ONG y demás plataformas que promueven el cambio social. Todo lo cual me lleva a pensar que estas excentricidades lingüísticas son un mero instrumento para atraer la atención del común de los mortales hacia el universo reivindicativo y el mundo paralelo en el que viven y del que viven estas organizaciones.

viernes, 7 de marzo de 2014

Errores







Todos cometemos errores, yo la primera, algunos son pequeños y sin importancia, otros grandes e irremediables y los hay que están entre medias, es decir, que no son importantes pero que al cometerlos te producen rabia y lo que es más, tiene que pasar algún tiempo para reírte de ellos. Por ejemplo, llegar a un aeropuerto a las 4 de la mañana pensando que tu vuelo sale a las 7 y darte cuenta in situ, de que en realidad la hora de salida son las 7 de la tarde. En esos momentos te quieres morir porque no te queda más remedio que pasarte más de 12 horas de terminal en terminal paseando por las tiendas del Duty Free. O también puede ocurrir que te equivoques y entres en un museo de Arte Contemporáneo en lugar del Museo de Van Gogh, no pasa nada, te haces el interesante, mientras paseas por salas llenas de objetos que nunca sabrías lo que son y ya está. Pero el error que más me ha dolido últimamente, será porque es el más reciente, es que te inviten a la presentación de un coche en un lugar elegante de Madrid, te prepares, te emperifolles y cuando llegues te des cuenta de que allí no se celebra nada porque no te has molestado en mirar la fecha del evento, jueves, pero de la próxima semana. Todavía no se me ha borrado la cara (pintada como una puerta) de idiota que debía tener anoche mientras volvía a mi casa echando espuma por la boca...Y es que, como digo, tendrá que pasar algún tiempo antes de que me pueda reír de este error...Ah, se me olvidaba, que no me esperen el próximo jueves.

lunes, 3 de marzo de 2014

Intensidad





Ayer, tras el partido Atlético de Madrid-Real Madrid fueron muchos los que comentaron la enorme intensidad con la que jugó el equipo colchonero. Me hace gracia la forma que tienen algunos de elegir un discurso políticamente correcto precisamente en un escenario como el futbolístico, caracterizado por la supremacía de la emoción sobre la razón. Por eso, como digo, me entra la risa cuando escucho a algunos periodistas deportivos hablar de que el juego del Atlético es intenso y duro cuando yo más bien hablaría de marrullero, trabado, y de una dureza que raya la violencia. Intensa era la presión que ejercía el Barça de Guardiola, que te asfixiaba con su presión e incluso te aburría con tanto toque, pero de ahí al fútbol que practica el equipo de Simeone, va un mundo. No hay que restarle importancia a lo que está consiguiendo el Atlético de Madrid esta temporada supliendo las carencias técnicas que proporcionan las estrellas por esa garra y esa fuerza que ha sabido transmitir su entrenador y que lo ha convertido en su seña de identidad. Sin embargo, no debemos confundir el pundonor y el arrojo de los jugadores con las malas artes y el juego sucio.