Tímida, sí soy bastante tímida. Es un rasgo de mi carácter que en su día me preocupaba bastante y del que solía defenderme con uñas y dientes. De niña, vencer mi timidez era mi objetivo, pero pronto me di cuenta de que era una batalla perdida de antemano así que lo mejor era convivir con ella hasta convertirla en prudencia y discrección. Y prueba de ello es este blog que me sirve de plataforma para expresar por escrito aquello que no me atrevo a decir por la boca. Aún así, sigo siendo bastante celosa de mi intimidad y por ello soy reacia a participar de las redes sociales. De hecho lo he intentado y me he dado de baja en cuanto me he visto obligada a dar más detalles sobre mi perfil o cuando veía que me relacionaban con personas desconocidas. El otro día, sin ir más lejos, intenté darme de alta en una red social para profesionales y me arrepentí de ello nada más dar mi nombre y mi dirección de correo electrónico, ya que inmediatamente me invitaban o mejor dicho casi me instaban a contactar con otros miembros de esa misma red. Y es que una vez entras en ese juego de contactos, seguidores y perfiles tienes la sensación de ir desnudándote poco a poco a medida que introduces datos de tu persona y, se me hace muy difícil compartir con todo el mundo lo que soy, cómo soy, lo que hecho y lo que no. Aún así, soy consciente de la importancia que tiene la comunicación 2.0 en el presente, sobre todo en el ámbito profesional, porque o estas en las redes o no existes, así pues, no me quedará otra que armarme de valor y formar parte de esas comunidades virtuales aún a riesgo de sacrificar un pedazo de intimidad.
viernes, 1 de febrero de 2013
Intimidad
Tímida, sí soy bastante tímida. Es un rasgo de mi carácter que en su día me preocupaba bastante y del que solía defenderme con uñas y dientes. De niña, vencer mi timidez era mi objetivo, pero pronto me di cuenta de que era una batalla perdida de antemano así que lo mejor era convivir con ella hasta convertirla en prudencia y discrección. Y prueba de ello es este blog que me sirve de plataforma para expresar por escrito aquello que no me atrevo a decir por la boca. Aún así, sigo siendo bastante celosa de mi intimidad y por ello soy reacia a participar de las redes sociales. De hecho lo he intentado y me he dado de baja en cuanto me he visto obligada a dar más detalles sobre mi perfil o cuando veía que me relacionaban con personas desconocidas. El otro día, sin ir más lejos, intenté darme de alta en una red social para profesionales y me arrepentí de ello nada más dar mi nombre y mi dirección de correo electrónico, ya que inmediatamente me invitaban o mejor dicho casi me instaban a contactar con otros miembros de esa misma red. Y es que una vez entras en ese juego de contactos, seguidores y perfiles tienes la sensación de ir desnudándote poco a poco a medida que introduces datos de tu persona y, se me hace muy difícil compartir con todo el mundo lo que soy, cómo soy, lo que hecho y lo que no. Aún así, soy consciente de la importancia que tiene la comunicación 2.0 en el presente, sobre todo en el ámbito profesional, porque o estas en las redes o no existes, así pues, no me quedará otra que armarme de valor y formar parte de esas comunidades virtuales aún a riesgo de sacrificar un pedazo de intimidad.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario