En estos tiempos que corren en los que los políticos sacan a relucir sus nóminas, declaraciones de la renta y demás, no para presumir de sueldo ni de nivel de vida sino para que quede constancia de que no se han metido ahí para lucrarse, me viene a la mente la vieja idea del movimiento pendular que ha perseguido a la historia de España desde sus orígenes, es decir, pasar de un extremo al otro sin apenas tiempo para digerirlo. No hace mucho en este país cualquiera se vanagloriaba de su sueldo y de lo bien que le iba presumiendo de coches, casas, etc. pero ahora, sin embargo, toca esconder todo símbolo de ostentación y en su lugar hacer elogio de la miseria. En el caso de los políticos se ha pasado del "y tú más" a lo de "y yo menos" con tal de mostrar a la ciudadanía lo austeros que son en nombre de la sacralizada transparencia. Sin embargo, de nada sirve ese alarde de pulcritud cuando el pueblo da la espalda a esa clase dirigente que ha antepuesto sus intereses personales a los de la comunidad a la que representan. Por eso, que no nos vengan con lecciones de ética haciendo públicos sus "míseros" ingresos cuando la verdadera miseria está en su comportamiento.
domingo, 17 de febrero de 2013
Breve elogio a la miseria
En estos tiempos que corren en los que los políticos sacan a relucir sus nóminas, declaraciones de la renta y demás, no para presumir de sueldo ni de nivel de vida sino para que quede constancia de que no se han metido ahí para lucrarse, me viene a la mente la vieja idea del movimiento pendular que ha perseguido a la historia de España desde sus orígenes, es decir, pasar de un extremo al otro sin apenas tiempo para digerirlo. No hace mucho en este país cualquiera se vanagloriaba de su sueldo y de lo bien que le iba presumiendo de coches, casas, etc. pero ahora, sin embargo, toca esconder todo símbolo de ostentación y en su lugar hacer elogio de la miseria. En el caso de los políticos se ha pasado del "y tú más" a lo de "y yo menos" con tal de mostrar a la ciudadanía lo austeros que son en nombre de la sacralizada transparencia. Sin embargo, de nada sirve ese alarde de pulcritud cuando el pueblo da la espalda a esa clase dirigente que ha antepuesto sus intereses personales a los de la comunidad a la que representan. Por eso, que no nos vengan con lecciones de ética haciendo públicos sus "míseros" ingresos cuando la verdadera miseria está en su comportamiento.
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