domingo, 27 de enero de 2013

Con fecha de caducidad

Las cada vez más obsoletas fechas de caducidad

Que estamos en crisis no es noticia, por mucho que se empeñen los medios de comunicación en repetírnoslo cada día. La estamos padeciendo todos en mayor o menor medida, así que no es necesario que nos lo estén recordando cada vez que traten cualquier asunto de la actualidad. Pero lo más curioso de todo es que desde estos medios nos intenten inculcar una serie de hábitos como el del ahorro y el del evitar el despilfarro, que ya hemos puesto en práctica la mayoría de nosotros. El último tema a debate es la fecha de caducidad de los alimentos en general y si se debe o no alargar la vida de estos productos debido a la gran cantidad de comida que tiramos a la basura. Y, como no, la polémica está servida. Por un lado, los fabricantes, para los que la seguridad alimentaria no se puede relajar, por otro, las autoridades que consideran que los nuevos sistemas productivos permiten alargar los plazos de consumo seguro de muchos productos. Y en medio de todo nos quedamos los consumidores que no sabemos si tirar un yogur caducado por un día o dejarlo hasta que eche raíces en nuestra nevera. Lo único que se me ocurre es apelar al sentido común, es decir, no deshacernos de aquellos alimentos que caducaron ayer si no presentan síntomas de estar en mal estado y, por el contrario, desprendernos de aquellos productos con moho o simplemente que huelen mal por mucho que en la etiqueta indiquen que aún les queda un mes de vida.

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