jueves, 2 de agosto de 2012

En mi cabeza


Con frecuencia las ideas, los pensamientos y los argumentos se agolpan en mi cabeza de manera nítida y cristalina. Las palabras fluyen con ritmo asombroso expresando todo aquello que deseo decir, sin embargo, se atascan al salir por la boca, se levanta un muro que impide que esas frases cargadas de sentido broten como lo hacían en mi mente. Una vez que los labios se convierten en su vía de transmisión noto que se han quedado por el camino todos los matices que quería expresar y que flojea la defensa de argumentos. Esto también ocurre cuando pretendo hablar en inglés. Puedo decir que hasta sueño con frases hechas en este idioma perfectamente construidas e imagino las situaciones en las que debería emplearlas, pero cuando llega el momento de aplicarlas para responder a cualquier pregunta, me atasco, me pongo nerviosa y me siento incapaz de abrir la boca o si lo hago es para pronunciar palabras inconexas imposibles de descifrar. Menos mal que siempre me quedará la escritura, poner negro sobre blanco los dictados de la mente con tiempo para reflexionar, releer y rectificar cuando sea necesario y así no tener que volver a decirme "qué lastima, con lo bien que sonaba en mi cabeza".

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