viernes, 10 de agosto de 2012
¿El más grande?
Si hace unos días, coincidiendo con el inicio de los Juegos Olímpicos de Londres hablaba de la admiración que me producían todos los deportistas, por el supremo esfuerzo que desplegaban cada uno de ellos, ayer, hubo algo que hizo que cambiara mi parecer respecto a esto. Estaba viendo la final de los 200 metros masculinos, prueba de máxima expectación por la participación del mediático Usain Bolt, que ganó la carrera como también lo hiciera hace unos días con la de los 100 metros. Pero lo que vi no era emoción ni lágrimas ni siquiera orgullo por su triunfo, sino arrogancia, altanería y hasta chulería en su gesto, que terminó de rematar con sus palabras: I’m the greatest, soy el más grande. Sí lo eres, porque así lo dicen las estadísticas pero mostrar esa arrogancia ante miles de personas que le admiran me parece una actitud sumamente gratuita. Y es que si hay algo que más me llama la atención de los ganadores, ya sea en el deporte o en otros ámbitos de la vida, es la modestia y la humildad cuando ganan, porque esto es lo que hace más grande al vencedor. Se pueden conseguir todas las medallas de oro como atleta, pero como persona, sin duda, quedaría desclasificado.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Mateo 5:5
ResponderEliminarBienaventurados los humildes, pues ellos heredarán la tierra.