domingo, 1 de mayo de 2011

Quien bien te quiere...


...te hará llorar. Porque se trata de un amor incondicional, ciego, sordo y mudo. Un amor sin medida, tan grande que llega a doler. Un amor que a veces, sin quererlo, te aprisiona tanto que te impide respirar. Un amor inevitable, que no se rinde ante las decepciones, que sigue luchando inquebrantable hasta no poder más. Un amor que justifica lo injustificable con tal de seguir amando. Un amor concebido para no tener fecha de caducidad, que permanece imperturbable con el paso del tiempo. Un amor que se alimenta de alegrías ajenas y por el que daría la vida con tal de no verte sufrir.

Este es, en fin, el amor de una madre, mi madre.

Felicidades mamá.

No hay comentarios:

Publicar un comentario