miércoles, 25 de mayo de 2011
Con los pies en el suelo
Soy una soñadora nata, de las que sueña no sólo de noche al dormirse, sino de día y con los ojos abiertos. Me gusta soñar lo que no soy e inventarme una vida paralela a la mía para evadirme en momentos en los que la real se hace insoportable. Esta huida supone una válvula para dejar escapar los agobios de una jornada para el olvido. Sin embargo, soy consciente de la gruesa línea que separa el sueño de la realidad y por ese motivo no suelo perder el contacto con el mundo que me rodea. No dejo que los sueños nublen mi razón y me hagan desconectar tanto como para no ver lo que ocurre a mi alrededor. Probablemente el motivo de esto es que soy una persona práctica que a pesar de dejar volar la imaginación de vez en cuando no olvida nunca el mundo real en el que vive, dentro de un sistema que no es perfecto, pero del que tampoco me siento responsable porque ya estaba ahí cuando llegué. En fin, soy alguien con los pies en el suelo que sólo necesita tener humildes sueños para poder soportar la cruda realidad.
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