jueves, 18 de noviembre de 2010

Lo que queda del día


Después de un largo y agotador día en el que lo único que te apetece es que se termine de una vez, no hay nada más reconfortante que llegar a casa y darte una ducha dejando que el agua caliente caiga por tu cuerpo y se lleve consigo todas las tensiones que has soportoda durante la jornada. Lo siguiente puede ser abrir el correo y ver que alguien se ha acordado de ti y te escribe preguntándote qué tal te va. Entonces te das cuenta de que este día tan amargo no lo ha sido tanto, que unas palabras sencillas consiguen darte aliento, un respiro al mal trago por el que has pasado y es cuando descubres que no es tan difícil ser feliz. Como dijo el filósofo y escritor Michel de Montaigne la felicidad será constante cuando aprendas a disfrutar de cada momento de tu vida. Así que me aplico el cuento y a disfrutar de lo que queda del día.

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