jueves, 25 de noviembre de 2010

Despedida



Últimamente estoy teniendo unas conversaciones muy interesantes con alguien que ha pasado mucho tiempo a mi lado. Podría decirse que se trata de un extraño compañero de viaje que ha estado junto a mi mucho tiempo y al que estoy convenciendo para que se vaya. Se trata del Sr. Miedo, sí le llamo así porque siempre he sentido por él un profundo respeto. Pues bien, como decía estas últimas semanas ha estado a mi lado más de lo que debiera, pero creo que porque intuye que se va a tener que marchar, ¿a dónde? no lo sé, y sinceramente no me importa. El Sr. Miedo ha estado tantos años conmigo que es lógico que ahora le dé "miedo" abandonarme, porque cree que no voy a poder vivir sin él. Uf, no sabe lo equivocado que está, todavía no se ha dado cuenta de que su ausencia me hace mucho bien. No obstante, él sigue ahí intentando guiar mis pasos, controlar mis decisiones, se hace presente cuando menos lo espero para recordarme que sin él yo no soy nada y quiere hacer suyo el dicho de quien tuvo retuvo. Sin embargo, Sr. Miedo, conmigo no va eso, no, yo sólo quiero retener aquello que merezca la pena pero no lo que me ha hecho daño, me ha impedido actuar con libertad o me ha paralizado con sus amenazas. Así que ha llegado la hora de la despedida, me temo que le tengo que dejar porque nuestros caminos han tomado rumbos diferentes. No, no, no insista, no le puedo llevar en mi mochila, lo siento, no cabe. Es el momento de separarnos y espero no encontrármelo por ahí, disfrazado de bondad, valentía o esperanza para luego atraparme con sus garras y secuestrar mis sentidos. Adiós, Sr. Miedo, que le vaya bien...

No hay comentarios:

Publicar un comentario