Sí, ya estoy de vuelta y también un poco revuelta por el aterrizaje forzoso en el que me he visto envuelta. Pero también he de confesar que me he echado de menos y, como menos es más, pues aquí estoy de nuevo con las pilas recargadas dispuesta a lo que me echen. He tenido tiempo para perderlo y no siento remordimientos por ello.
Sí, ya he vuelto, pero ha sido más bien mi cuerpo el que ha regresado porque mi mente todavía está deambulando a kilómetros (millas) de aquí. Ese cuerpo que ha adquirido vida propia, unos ojos que se cierran por el día, un estómago con ganas de desayunar por la noche.
Menos mal que todo esto es pasajero, así que sólo espero que pase pronto y vuelva a la realidad en cuerpo y alma para poder contar todo lo vivido, sentido y observado en este lapso de tiempo en el que me he ido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario