viernes, 23 de enero de 2015

Por fin!!!!!

Siiiiiiii, por fin es viernes, ahora toca descansar, salir, correr, beber, (emborracharse, si se quiere...) y sobre todo desparramar...


lunes, 12 de enero de 2015

¿Merece la pena?


En estos últimos días en los que la barbarie islamista se ha instalado en la ciudad más bella que conozco, me he llegado a plantear la pregunta de si merece la pena el sacrificio de 17 personas muertas, 12 de ellas redactores y dibujantes de la revista francesa Charlie Hebdo. Sé de primera mano lo que significa la libertad de expresión, también sé que no podemos doblegarnos ante la amenaza del fanatismo islámico ni someternos a su sinrazón, pero de verdad creo que el hecho de no publicar unas viñetas ofensivas para los fieles de una religión, sea ésta, musulmana, cristiana, judía o la que sea, no merma en absoluto nuestra libertad para expresar nuestras opiniones. Sobre todo si los ofendidos están enzarzados en una cruzada contra los infieles, o sea, contra todos los no musulmanes, y por tanto, todos podemos ser potenciales blancos de su ira y ya sabemos cómo se las gastan, no tienen reparos en inmolarse con tal de llevar a cabo su yihad. Rendirnos nunca, pero existe un camino intermedio entre la mordaza y el "todo vale" en aras de la libertad de expresión, porque si hay algo que nos distingue de estos salvajes y nos hace mejor que ellos es el respeto y la tolerancia a los que no piensan como nosotros.

martes, 6 de enero de 2015

Una escalera...


La víspera del día de Reyes y aprovechando las inusuales temperaturas de este recién iniciado mes de enero, decidí darme un paseo por mi ciudad cuando me sorprendió la tradicional cabalgata de los Reyes Magos. Tuve suerte, pues el evento estaba en su fase final y las oleadas de niños y de padres se batían en retirada intentando llegar a sus casas. Pero lo que de verdad me sorprendió no fue la cantidad de gente que andaba por las calles cortadas, sino que muchos de ellos iban cargados con escaleras de mano, de esas que uno tiene en casa para realizar alguna chapuza. Claramente estos padres porteadores lo hacían para que sus hijos pudiesen ver el desfile, a la caza y captura de los consabidos caramelos que, en algunos casos, se han convertido en armas arrojadizas. Y a mí, siendo testiga de todo esto lo único que se me ocurría pensar es en los versos de Machado que decían algo así como "quién me presta una escalera para subir al madero" y a los que puso música Serrat. Pues sí señores, qué grado de sacrificio de esos padres para con sus hijos. Y es que a mí que no me digan, pero no es fácil ser padre en estos tiempos que corren. Nadie sabe como ellos lo que supone conseguir la ristra de juguetes que han pedido en sus cartas, que además del desembolso, casi siempre están agotados. O aquellos que se ven obligados a hacer largas colas y a asistir a algún concierto de un adolescente insoportable y pagar por ello una cantidad desorbitada. La verdad es que nuestros hijos (más bien los de ellos) no saben lo afortunados que son por tener a unos padres tan complacientes con sus deseos y sus caprichos, tanto que tendrían que ser ellos los que pidieran una escalera para ponerlos en un pedestal.