Hoy me he enterado de que existe en Facebook un grupo llamado "No tengo Whatsapp pero tengo sentimientos", muy ocurrente, la verdad, y algo que me viene al pelo, porque soy una de esos extraños marcianos que no tiene Whatsapp en el móvil, aunque es una lástima que no pueda unirme a ese grupo de esta red porque tampoco estoy en ella. Yo no suelo confesarlo a menos que alguien me pregunte pero cuando esto sucede todos me miran raro, murmuran por lo bajini y, aunque no lo digan, sienten cierta lástima por mi. Pero yo, que soy muy mía y que siempre he ido por mi cuenta no me doy por aludida y hasta me siento orgullosa de no haber caído en sus garras. Y es que la razón principal por la que no tengo esta aplicación en mi teléfono es porque no soporto ser interrumpida por una serie constante de pitiditos del móvil cuando intento mantener una conversación con alguien que se vuelve loco por contestar los mensajes que está recibiendo y que no te hace el menor caso. Así que soy una de los pocos seres del mundo mundial que no tiene Whatsapp pero que tiene sentimientos y lo que es más, que tiene un mínimo de educación y que presta atención cuando está hablando con alguien, no por el móvil, sino cara a cara.
lunes, 25 de febrero de 2013
No tengo Whatsapp...
Hoy me he enterado de que existe en Facebook un grupo llamado "No tengo Whatsapp pero tengo sentimientos", muy ocurrente, la verdad, y algo que me viene al pelo, porque soy una de esos extraños marcianos que no tiene Whatsapp en el móvil, aunque es una lástima que no pueda unirme a ese grupo de esta red porque tampoco estoy en ella. Yo no suelo confesarlo a menos que alguien me pregunte pero cuando esto sucede todos me miran raro, murmuran por lo bajini y, aunque no lo digan, sienten cierta lástima por mi. Pero yo, que soy muy mía y que siempre he ido por mi cuenta no me doy por aludida y hasta me siento orgullosa de no haber caído en sus garras. Y es que la razón principal por la que no tengo esta aplicación en mi teléfono es porque no soporto ser interrumpida por una serie constante de pitiditos del móvil cuando intento mantener una conversación con alguien que se vuelve loco por contestar los mensajes que está recibiendo y que no te hace el menor caso. Así que soy una de los pocos seres del mundo mundial que no tiene Whatsapp pero que tiene sentimientos y lo que es más, que tiene un mínimo de educación y que presta atención cuando está hablando con alguien, no por el móvil, sino cara a cara.
domingo, 17 de febrero de 2013
Breve elogio a la miseria
En estos tiempos que corren en los que los políticos sacan a relucir sus nóminas, declaraciones de la renta y demás, no para presumir de sueldo ni de nivel de vida sino para que quede constancia de que no se han metido ahí para lucrarse, me viene a la mente la vieja idea del movimiento pendular que ha perseguido a la historia de España desde sus orígenes, es decir, pasar de un extremo al otro sin apenas tiempo para digerirlo. No hace mucho en este país cualquiera se vanagloriaba de su sueldo y de lo bien que le iba presumiendo de coches, casas, etc. pero ahora, sin embargo, toca esconder todo símbolo de ostentación y en su lugar hacer elogio de la miseria. En el caso de los políticos se ha pasado del "y tú más" a lo de "y yo menos" con tal de mostrar a la ciudadanía lo austeros que son en nombre de la sacralizada transparencia. Sin embargo, de nada sirve ese alarde de pulcritud cuando el pueblo da la espalda a esa clase dirigente que ha antepuesto sus intereses personales a los de la comunidad a la que representan. Por eso, que no nos vengan con lecciones de ética haciendo públicos sus "míseros" ingresos cuando la verdadera miseria está en su comportamiento.
lunes, 11 de febrero de 2013
Sin mover los labios
hache que hache
Para hablar un rato, sin mover los
labios

Hace algún tiempo leí que una mujer no tiene ningún problema en pronunciar una media de entre 6.000 y 8.000 palabras diarias mientras que los hombres se conforman con unas 2.000 o 3.000, esto quiere decir que las mujeres tenemos una mayor necesidad de hablar que los hombres. Por lo que si un día como hoy, una mujer como yo, se ha pasado el día sola y apenas ha dicho unas pocas palabras, le es imprescindible contrarrestar este déficit aunque sea a través de la escritura. Porque para qué sino sirve un blog personal como éste sino es para expresar pensamientos, opiniones o quejas con mayor o menor acierto, pero con la intención de sacar a la luz todo aquello que a uno se le pasa por la cabeza y no tiene otro medio por el cual transmitirlo. Pues eso, haciendo un guiño a la cabecera de uno de los blogs que sigo, aquí teneis el resto de palabras que me quedan por decir hoy aunque sea, sin mover los labios.
viernes, 1 de febrero de 2013
Intimidad
Tímida, sí soy bastante tímida. Es un rasgo de mi carácter que en su día me preocupaba bastante y del que solía defenderme con uñas y dientes. De niña, vencer mi timidez era mi objetivo, pero pronto me di cuenta de que era una batalla perdida de antemano así que lo mejor era convivir con ella hasta convertirla en prudencia y discrección. Y prueba de ello es este blog que me sirve de plataforma para expresar por escrito aquello que no me atrevo a decir por la boca. Aún así, sigo siendo bastante celosa de mi intimidad y por ello soy reacia a participar de las redes sociales. De hecho lo he intentado y me he dado de baja en cuanto me he visto obligada a dar más detalles sobre mi perfil o cuando veía que me relacionaban con personas desconocidas. El otro día, sin ir más lejos, intenté darme de alta en una red social para profesionales y me arrepentí de ello nada más dar mi nombre y mi dirección de correo electrónico, ya que inmediatamente me invitaban o mejor dicho casi me instaban a contactar con otros miembros de esa misma red. Y es que una vez entras en ese juego de contactos, seguidores y perfiles tienes la sensación de ir desnudándote poco a poco a medida que introduces datos de tu persona y, se me hace muy difícil compartir con todo el mundo lo que soy, cómo soy, lo que hecho y lo que no. Aún así, soy consciente de la importancia que tiene la comunicación 2.0 en el presente, sobre todo en el ámbito profesional, porque o estas en las redes o no existes, así pues, no me quedará otra que armarme de valor y formar parte de esas comunidades virtuales aún a riesgo de sacrificar un pedazo de intimidad.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)