jueves, 27 de diciembre de 2012

Navidad: Primer Asalto

 
 
 
Superada la primera ronda de encuentros navideños: la Nochebuena. Lo mejor es que estoy aquí para contarlo, pero he de decir que no fue fácil. Porque fue llegar a la casa donde tenía lugar este evento tan entrañable y encontrar a todos sus ocupantes contoneándose al ritmo del "baile del caballo", y eso que sólo eran las 8, no sabía bien cómo acabaría aquello a eso de las 12. Afortunadamente, el dichoso baile requería de un estupendo fondo físico que dejó al personal derrotado a eso de las 10. Seguidamente, la cena en sí, es decir, compartir mesa y mantel con aquel pariente que te pone la cabeza loca con las maravillas de la comida macrobiótica mientras devora a dos carrillos el jamón ibérico que la anfitriona ha tenido a bien de ofrecer. Después de los brindis y con el subidón de azúcar que le sigue a la ingesta de turrones, mazapanes y demás dulces navideños, le llega el turno a los chistes, porque en toda reunión familiar existe un tío o un primo que se dedica a amenizar la noche con sus gracias, más o menos graciosas. Dejadle: es su momento. Y todo ello aderezado con las puyitas lanzadas por una suegra resentida con su yerno o los cuchicheos de alguna cuñada envidiosa. En fin, que en medio de este ambiente lleno de paz y armonía la Nochebuena pasó y sin apenas tiempo para digerirla  hay que ir desempolvando los matasuegras y las ligas rojas para el segundo asalto: la Nochevieja.


Continuará...

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