lunes, 12 de noviembre de 2012

Malentendido

Hay temporadas en las que me cuido muy mucho de mi imagen, esto es, la ropa elegida, los complementos a juego, el arreglo del pelo, etc., pero hay otras en las que dejo de lado todos esos  detalles dándole prioridad a la comodidad. Sin embargo, hoy  he debido relajarme en exceso en lo que a mi aspecto se refiere y esto ha dado lugar a una anécdota de lo más singular. Pues he ahí que salgo esta tarde con una bolsa de ropa vieja para depositarla en un contenedor situado en una parroquia cercana a mi domicilio. La bolsa, como digo, estaba hasta arriba y rebosaba por todos los lados, hasta que al final no ha podido más, se ha roto y ha empezado a salirse toda la ropa que la contenía. La escena era cómica porque cuanto más intentaba recoger la ropa, ésta más se salía, cuando de pronto pasa por allí una mujer que viendo mi situación apurada intenta ayudarme a la vez que me pregunta si quiero quedarme unos zapatos que en ese momento iba a depositar en el citado contenedor. Yo me quedo estupefacta y me lleva algún tiempo reaccionar, hasta que le contesto que eso era lo que yo pretendía hacer con la ropa que estaba intentando recoger del suelo. La mujer, dándose cuenta de su error, inmediatamente se disculpa conmigo y muy amablemente me ayuda a llevarlo todo hasta el citado punto de recogida. Al final me marcho por donde he venido riéndome por dentro y diciéndome que debo cuidar más mi aspecto si no quiero que me ocurra otra vez uno de estos malentendidos.

2 comentarios:

  1. me partoooo !!! jajajaja buenísima la situación, y la pobre mujer... que vergüenza !!

    Oye, los zapatos eran bonitos??

    jajaja un beso !! Antonio.

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  2. Ver para creer...ah, y los zapatos, no los llegué a ver, pero si llegan a estar bien, te juro que me los quedo...:):)

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