domingo, 25 de noviembre de 2012

Estación de paso



Sin ser mi estación preferida, el otoño me gusta por los paisajes que deja a su paso llenos de hojas caídas y de gamas de ocres y rojizos. El otoño es una estación de paso que llega cuando se extingue el explendor del verano y se marcha con los primeros fríos. Del otoño admiro su ambiente de decadencia, de ese sol apagado que apenas calienta, de tardes que se extinguen sin apenas darte cuenta. Es un momento efímero, una estación fugaz que da paso al largo invierno mientras va borrando todo resquicio de lo que trajo la primavera y el verano. Es el preludio de la desolación invernal, cuando la naturaleza pierde sus capas mientras nosotros las vamos recuperando... del armario.

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