jueves, 12 de enero de 2012
El número uno
Que levante la mano aquel que no haya soñado ser el primero en algo, en una competición, un concurso, etc. Uno se siente orgulloso de ser el número uno, de alcanzar el primer puesto en lo que sea, y eso es lo que me ha pasado precisamente a mi esta mañana cuando he ido a resolver unos trámites en la Administración y al sacar el número de mi turno de espera he sido la afortunada de coger el uno. Y yo que pensaba que ese número era una especie de OVNI, del que todo el mundo habla pero que nadie ha visto. Porque no sé a vosotros pero a mi siempre que me ha tocado hacer alguna gestión burocrática y por muy pronto que llegase, era de las que tenía el 351 y todavía iban por el 47, ha habido veces que me ha dado tiempo hasta de leerme un libro entero, con eso lo digo todo. Pero se ve que hoy era mi día y para mayor satisfacción me he topado con un funcionario amable (otro expediente X) que ha tramitado mi petición en un santiamén y además me ha informado del resto de servicios que allí se ofrecían. Bueno, yo estaba que no cabía en mí, en cinco minutos había realizado mi gestión y un trabajador de la administración me había tratado como a un ser humano, a pesar de que eran poco más de la nueve de la mañana y aún no había salido a desayunar. Moraleja: yo me he quitado la espinita de ser la primera en algo y además he mantenido intacta mi fe en la humanidad.
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