domingo, 4 de diciembre de 2011
Cogerle la postura
Cuántas veces me ha pasado que a pesar de estar muy cansada y de tener mucho sueño me acuesto pero no consigo dormirme, soy incapaz de encontrar la posición adecuada. Boca arriba, boca abajo, de un lado o del otro doy vueltas y más vueltas pero no logro acomodar mi cuerpo a la cama, me molesta cualquier pliegue de la sábana, o el peso del edredón. Al final, creo que, por puro aburrimiento caígo rendida y me concilio con Morfeo y me duermo. Supongo que esto mismo me ha ocurrido a lo largo de mi vida, que no he sabido coger la postura, he dado vueltas y más vueltas intentando encontrar mi lugar. Me sentía incómoda en todos los lados, siempre insatisfecha, decepcionada, resentida con el mundo por no alcanzar el sitio que merecía. Ha tenido que pasar el tiempo para darme cuenta de que lo que buscaba era una quimera, la cuadratura del círculo: era yo lo que debía adaptarme a ese colchón que es el mundo, acomodar todas mis vértebras a sus muelles para así lograr conciliarme con él.
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