viernes, 23 de septiembre de 2011
Informar con cuidado
Siempre he creido en el gran papel que juegan los medios de comunicación en nuestra sociedad. A la Prensa (con mayúsculas) le llaman el Cuarto Poder, aunque yo diría que, en ocasiones, es el Primero. Los medios han sido históricamente el instrumento más eficaz para la denuncia de las injusticias, los desagravios y los pecados inconfesables de más de uno. Sin embargo, esta labor social tan loable a veces se ve empañada por la difusión de noticias dirigidas a un público inmaduro, incapaz de descifrar el mensaje que en ellas se pone de relieve y de digerir correctamente la información vertida en ellas. Es entonces cuando esa gran labor social de los medios se vuelve en contra de la propia sociedad, o más concretamente de una parte de la misma. Un ejemplo lo estamos viviendo estos días con la denuncia de las páginas web que promueven y alaban los trastornos de la alimentación, fundamentalmente la anorexia y la bulimia. Desde mi punto de vista la cobertura que están dando los medios a un problema tan grave que afecta a miles de jóvenes en nuestro país y en todo el mundo es impecable, no obstante también soy consciente del efecto contrario que puede tener en la mente aún no formada de muchas de las jóvenes que contemplan estos mensajes. Considero que con unos medios de comunicación, sobre todo la televisión, que cada vez banalizan más la información difundida en ellos y que presentan estas noticias sin la debida seriedad y el rigor necesario, provocan más mal que bien al público objetivo al que va dirigido. Por tanto, creo que al igual que en algunos libros de estilo de algunos periódicos se recomienda tratar con especial cuidado determinados temas, muchos medios de comunicación deberían tener en cuenta el tratamiento dado a las noticias relacionadas con problemas que afectan a nuestra juventud.
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