miércoles, 29 de septiembre de 2010

Tan natural



Ahora practico un nuevo deporte se llama naturalidad. Me habían contado que era muy sano aunque yo, que soy de naturaleza excéptica, no lo creía, sin embargo, después de algún tiempo probándolo me ha gustado y ahora lo practico a diario. Además me he dado cuenta de que no es necesario un entrenamiento especial, ni tampoco poseer unas cualidades físicas determinadas. No tienes que llevar ningún atuendo en particular ni utilizar nigún aparato para llevarlo a cabo, sino más bien dejarte llevar y actuar conforme a lo que te dicta la razón, la lógica, o el corazón, según las circunstancias. Y los resultados son asombrosos, todo es más sencillo, no hace falta fingir, ni esconderse, tampoco escoger una máscara tras la que disimular sentimientos. Además, como en cualquier otro deporte, cuanto más lo practicas mayor facilidad para realizarlo, pero lo mejor sin duda es que al mostrarte natural no sudas ni tampoco tienes agujetas...

viernes, 24 de septiembre de 2010

Nuevo curso


Empieza el nuevo curso al que me acabo de incorporar con retraso, aunque no sin ilusión por comenzarlo. Se trata de una vuelta a todo lo que dejé atrás al marcharme, sin embargo, a pesar de que todo siga igual presiento que este retorno va a ser diferente. Es como cuando volvía al colegio en septiembre siempre esperando alguna novedad, ahora en lugar de libros estreno ilusiones y nuevos horizontes. Por eso ya estoy sacándole punta a mis lápices y preparando mi cartera para iniciar esta nueva andadura porque este año me he propuesto ser la primera de la clase.

martes, 21 de septiembre de 2010

Tiempo al tiempo


El otro día estaba delante de la tele mientras esperaba a que empezara mi serie favorita y coincidió que daban El Tiempo, esa sección que normalmente duraba un minuto al final del telediario pero que ahora, no sé muy bien por qué, se ha convertido en un espacio aparte, y me di cuenta de que la presentadora no se limitaba a decirnos si mañana llovería, haría sol o el cielo estaría nublado, sino que empezó a explicar con todo lujo de detalles el fenómeno meteorológico que se había producido en las últimas horas y, lo que es más, la evolución de dicho fenómeno. Pasaban los minutos y la mujer seguía delante del mapa gesticulando para dar más énfasis a una información que no cabía duda le apasionaba, pero que a mi, como creo que al resto de los mortales no nos interesaba en absoluto. Y aquí llega mi pregunta: ¿son necesarios tantos detalles para saber si mañana uno debe o no ponerse una chaqueta o no olvidarse el paraguas en casa? Mi respuesta es que no, entre otras cosas porque de todo lo que se decía no me enteré ni de la mitad. Entre tantos datos, imágenes de satélite y gráficos eché de menos aquel mapa de España (en el que las Islas Canarias aparecía al este en un recuadro) lleno de líneas isobaras que rodeaban a una A (de anticiclón) o una B (de borrasca). Sí, antes todo era mucho más sencillo para las mentes menos privilegiadas como la mía. Pero lo curioso del caso es que cuando asistimos a una trivialización de los informativos puestos al servicio de los intereses del grupo empresarial al que pertenecen, la información meteorológica se haya convertido en una clase magistral de física o lo que es lo mismo, se dedique tanto tiempo al tiempo.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Las cosas por su nombre


Eufemismos para todo y para todos, los tengo baratos, a precio de saldo, a saber:

Los mayores no son viejos sino tercera edad, aunque nunca oí hablar de la segunda ni de la primera, los divorcios reales son un cese de la convivencia temporal, los abortos interrupciones voluntarias del embarazo, el agua es el líquido elemento.Y así un sinfín de cursilerías que unos pocos se inventan y otros muchos repiten cual loros de feria. Estoy un poquito harta, la verdad, de que las personas no llamen por su nombre a las cosas. Cuando alguien es adicto a una droga, se dice que es consumidor de sustancias y los gordos no son gordos sino personas con sobrepeso. Venga ya, a quien pretenden engañar sino a sí mismos, disfrazando con palabras y giros lingüísticos la cruda realidad. Parece que si dejamos de pronunciar una palabra deja de existir el objeto o la idea que representa, así cuando se dice que un soldado se marcha a un conflicto bélico en misión de paz, es como si no se fuera a una guerra a combatir con balas de verdad. Basta ya de hipocresía oral o escrita, al pan pan y al vino vino, pues eso.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Y esto de propina

Como hoy estoy generosa, os dejo esta canción que, por casualidad, me ha acompañado en las largas horas al volante por las carreteras del desierto...

De vuelta

Sí, ya estoy de vuelta y también un poco revuelta por el aterrizaje forzoso en el que me he visto envuelta. Pero también he de confesar que me he echado de menos y, como menos es más, pues aquí estoy de nuevo con las pilas recargadas dispuesta a lo que me echen. He tenido tiempo para perderlo y no siento remordimientos por ello.

Sí, ya he vuelto, pero ha sido más bien mi cuerpo el que ha regresado porque mi mente todavía está deambulando a kilómetros (millas) de aquí. Ese cuerpo que ha adquirido vida propia, unos ojos que se cierran por el día, un estómago con ganas de desayunar por la noche.

Menos mal que todo esto es pasajero, así que sólo espero que pase pronto y vuelva a la realidad en cuerpo y alma para poder contar todo lo vivido, sentido y observado en este lapso de tiempo en el que me he ido.