jueves, 30 de abril de 2015

Estupendos



No he podido evitarlo...he caído en sus redes (nunca mejor dicho) y todo ha sido sin comerlo ni beberlo bueno sí, un poco, porque si estás en el mundo de la comunicación o estás en ellas o no existes. Empecé con Facebook, todo muy light, una noticia que compartes, una foto que cuelgas, algún que otro "me gusta", pero ha sido crearme una cuenta en Twitter y me he vuelto loca. Que si retwitteo esto, que si yo "te sigo" y tu "me sigues", que si "gracias por seguirme", que si "a ti por tu labor"...porque lo bueno de estar en las redes es que todos nos ponemos "estupendos", todo es bondad y "buen rollismo" por lo menos a nivel profesional que es donde yo me muevo. Ahora me doy cuenta del enganche que muchos tienen con esto de las redes sociales y su propensión a padecer incontinencia participativa en las mismas. Yo, de momento, estoy siendo prudente y me limito a observar el panorama y a seguir a los más sabios en estas lides, porque eso sí, en este universo de "colaboracionismo" (jolín, suena a 2ª Guerra Mundial) siempre vas a encontrar a alguien que te guíe, que te instruya y que te ofrezca consejos y a cambio tan sólo te pida que le des al dedo de "me gusta" o a la estrella de "favorito".

martes, 21 de abril de 2015

Altura intelectual


Acabo de leer un artículo sobre libros y postureo que me ha venido al pelo tras haber terminado uno de los últimos libros que he leído. Dicho artículo habla de libros muy aplaudidos por la crítica pero que al público en general se les atraganta y al final acaban abandonando su lectura aunque, en un alarde de intelectualidad presuman de haberlo hecho. Y esto es precisamente lo que me ha ocurrido a mi con El jilguero de Donna Tartt, que me lo pintaron tan bonito que al final caí en la tentación de leerlo (eh, pero yo hasta el final) y confieso que no me ha gustado por muchas reseñas literarias que lo recomendaran. Lo mismo me pasó cuando en 2º de BUP me hicieron leer la obra maestra de la literatura universal, o sea, El Quijote, que tampoco me gustó, se me hizo bola y lo que es peor, creo que es uno de los libros que no voy a releer en mi vida. Esto es lo que sucede cuando te intentan meter por los ojos algo cuando a uno no le gusta lo más mínimo. Por nada cambiaría los buenos ratos que he pasado leyendo los crímenes de Agatha Christie o las marranadas de las Sombras de Grey y no me avergüenzo aun a tenor de que se cuestione mi altura intelectual.

jueves, 9 de abril de 2015

Penitentes

La pasada semana y como todos los años por Semana Santa las procesiones recorren las calles de nuestros pueblos y ciudades llenándolas de nazarenos, costaleros y, en definitiva,de gente pía que durante estos días lo da todo por el Cristo o la Virgen objeto de su devoción. Yo, que soy creyente aunque no practicante, y quizá, contagiada por estos alardes de fervor religioso, decidí el pasado Sábado Santo llevar a cabo mi particular penitencia y me calcé unos tacones, por eso de ir más estupenda y por qué no, para vivir en mis propias carnes lo que viene siendo un auténtico Sábado de Pasión. Y la verdad es que logré mi objetivo, esto es, salir de casa y volver arrastrándome cual penitente con la cruz al hombro, de tal manera que no veía el momento de sentarme o de moverme lo menos posible para disfrutar de al menos un breve alivio. Y es que las mujeres en general somos muy coquetas y encima nuestra capacidad para soportar el sufrimiento no tiene límite, somos, por tanto, unas auténticas penitentes.