jueves, 21 de agosto de 2014

C'est fini


Se acabó lo que se daba. Ayer vi el último capítulo de Mad Men. Qué pena! lo único que me consuela es que la última temporada de esta serie la han partido en dos y todavía quedan por emitir unos cuantos para darla por concluida, pero no sé si podré esperar hasta que eso ocurra...Qué voy a hacer yo sin mi atormentado y mujeriego Don Draper, sin los líos con sus compañeros en la agencia de publicidad en la que trabaja, sus movidas familiares con su ex y con sus hijos, sus problemas con la bebida y sus infidelidades...
Porque lo más atrayente de la serie es su protagonista, un hombre de pasado turbio y de fascinante personalidad que no deja a nadie indiferente. A veces le odias por ser tan canalla con su mujer o con sus socios,  pero siempre le acabas perdonando por su talante cautivador, su elegancia e inteligencia. Además en esta serie que tiene lugar en el Nueva York de los años 60, queda perfectamente retratada una época convulsa de enorme agitación social, de rupturas y de cambios en las costumbres y en las modas. En definitiva, una serie exquisita que nos deja con la esperanza de que en televisión no todo es basura.

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