Hace ya algunos meses leí en un libro que hablaba sobre lo sobrevalorado que estaba en nuestra sociedad el talento, entendido éste como un don innato reservado únicamente a unos pocos elegidos. En el citado libro se defendía que el talento había que trabajarlo y que los fracasos eran fruto de la falta de ambición o de empeño. A través de numerosos estudios se demostraba que los mayores éxitos conseguidos en el ámbito de las artes, el deporte, la ciencia, etc. se lograban gracias al esfuerzo, al interés y a la motivación más que a algo con lo que se nace. Hoy precisamente he escuchado una frase que viene a colación con la tesis defendida en la obra mencionada y que decía que "el éxito es democrático", es decir, que todo el mundo puede triunfar en aquello que desee si le pone ganas, si lucha por conseguirlo y si no se deja llevar por el desánimo cuando las cosas no salen como uno quiere. Con todo ello quiero decir que no debemos escudarnos tras la manida excusa de que "no he nacido para esto" porque está claro que si de verdad queremos algo, quien la sigue, la consigue.
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