viernes, 27 de junio de 2014

Quien la sigue...

Hace ya algunos meses leí en un libro que hablaba sobre lo sobrevalorado que estaba en nuestra sociedad el talento, entendido éste como un don innato reservado únicamente a unos pocos elegidos. En el citado libro se defendía que el talento había que trabajarlo y que los fracasos eran fruto de la falta de ambición o de empeño. A través de numerosos estudios se demostraba que los mayores éxitos conseguidos en el ámbito de las artes, el deporte, la ciencia, etc. se lograban gracias al esfuerzo, al interés y a la motivación más que a algo con lo que se nace. Hoy precisamente he escuchado una frase que viene a colación con la tesis defendida en la obra mencionada y que decía que "el éxito es democrático", es decir, que todo el mundo puede triunfar en aquello que desee si le pone ganas, si lucha por conseguirlo y si no se deja llevar por el desánimo cuando las cosas no salen como uno quiere. Con todo ello quiero decir que no debemos escudarnos tras la manida excusa de que "no he nacido para esto" porque está claro que si de verdad queremos algo, quien la sigue, la consigue.

martes, 3 de junio de 2014

Ponerse de acuerdo


Si algo funciona, por qué cambiarlo? Pues eso, si una institución como la monarquía española ha funcionado durante casi 40 años por qué algunos se empeñan en cargársela y ponerla en tela de juicio? La Constitución de 1978 establece como forma política del estado la Monarquía parlamentaria que se votó en su momento gracias al consenso alcanzado por una amplia mayoría. Por lo tanto, me parece de un oportunismo exagerado, que los partidos de izquierdas de este país aprovechen la abdicación del rey para reclamar la celebración de un referéndum para decidir si queremos seguir siendo una monarquía o preferimos una república, o en palabras de uno de sus dirigentes  "monarquía o democracia". Creo que estos señores todavía no se han enterado de que la nuestra es una monarquía parlamentaria y por lo tanto, tan democrática como si fuera una república. También estos señores progresistas que, como digo, aprovechan cualquier oportunidad para sacar a relucir la bandera republicana, no entienden que países tan democráticos como Suecia, Noruega, Holanda o Gran Bretaña cuenten en sus Jefaturas de Estado con reyes y reinas. Así mismo, otros como Cuba o Venezuela presumen de ser repúblicas pero no por ello son democracias. Así que basta ya de demagogias por parte de aquellos que tradicionalmente han tratado de imponernos su superioridad moral por el mero hecho de ser de izquierdas y sintámonos orgullosos de algo que por una vez hicimos bien: ponernos de acuerdo.