viernes, 9 de mayo de 2014

Reirnos de nosotros mismos

 
Me pasó lo mismo que con Avatar, que eran tan grandes las expectativas que al final llegó incluso a defraudarme. Ayer vi Ocho apellidos vascos, la película española que ha batido todos los récords de nuestras taquillas y sobre la que tanto se ha hablado. Pues bien, se trata de la típica comedia de enredos, totalmente previsible y llena de topicazos. Debo decir que me gustó el papel de la actriz protagonista, Clara Lago, sin embargo, su compañero de reparto, Dani Robira, me parece un actor al que han encasillado en su papel de andaluz gracioso recitando monólogos en El Club de la Comedia. En cuanto a la historia en sí, no es nada del otro mundo, un andaluz que se enamora de una chica vasca y éste se marcha al norte a buscarla. Es en el choque de culturas y en el desfile de tópicos donde reside la gracia de esta película sin pretensiones de la que lo único que se puede esperar es un rato de risas. Yo creo que la clave de su éxito ha sido la simpleza del tema y de la trama así como unos diálogos predecibles porque es esto mismo lo que ha hecho que la gente hable de ella y que se haya convertido en todo un fenómeno cinematográfico, de lo cual me alegro. Sin embargo, es un poco triste comprobar que lo único en lo que pensamos los españoles es en reírnos, aunque sea de nosotros mismos.

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