jueves, 24 de abril de 2014

Sana tentación




Hola, soy Belén y soy adicta a las series, y ahora es cuando todos me dirían: hola Belén, si estuviese en una de esas reuniones de alcohólicos anónimos tan características de los norteamericanos. Pues sí, me he aficionado a ver series de televisión y la verdad es que no puedo parar de verlas. Todo empezó, como supongo que empiezan todas las adicciones, con un simple coqueteo para saciar mi curiosidad. Alguien te habla de tal serie o tal otra, lees algo en Internet y cuando te quieres dar cuenta te la estás bajando y no ves el momento de devorarla. En mi caso fue con Los Tudor, luego llegó  la serie basada en la saga 'Canción de hielo y fuego' de George R.R. Martin Juego de Tronos de la que me vi dos temporadas seguidas y me he leído los cinco libros del citado autor. Y ahora voy alternando unas con otras, la cuarta temporada del culebrón de moteros macarras de Sons of Anarchy con la irónica e inteligente de House of Cards, mientras espero semana a semana la última de Juego de Tronos. Por supuesto, ya me he visto los ocho episodios que componen True Detective, una auténtica obra maestra y estoy a la espera de los nuevos de Homeland.Y es que a falta de buen cine bien valen las series, y los americanos, que son muy listos, han encontrado en éstas un filón al que se han apuntado los actores de más renombre del celuloide. Esta es la razón por la que últimamente os tenga tan abandonados, estoy tan enganchada que apenas tengo tiempo para pensar en algo que no sea las tramas de todas estas series, pero en fin, una no es de piedra y es muy difícil no caer en esta sana tentación.

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