Hola, soy Belén y soy adicta a las series, y ahora es cuando todos me dirían: hola Belén, si estuviese en una de esas reuniones de alcohólicos anónimos tan características de los norteamericanos. Pues sí, me he aficionado a ver series de televisión y la verdad es que no puedo parar de verlas. Todo empezó, como supongo que empiezan todas las adicciones, con un simple coqueteo para saciar mi curiosidad. Alguien te habla de tal serie o tal otra, lees algo en Internet y cuando te quieres dar cuenta te la estás bajando y no ves el momento de devorarla. En mi caso fue con Los Tudor, luego llegó la serie basada en la saga 'Canción de hielo y fuego' de George R.R. Martin Juego de Tronos de la que me vi dos temporadas seguidas y me he leído los cinco libros del citado autor. Y ahora voy alternando unas con otras, la cuarta temporada del culebrón de moteros macarras de Sons of Anarchy con la irónica e inteligente de House of Cards, mientras espero semana a semana la última de Juego de Tronos. Por supuesto, ya me he visto los ocho episodios que componen True Detective, una auténtica obra maestra y estoy a la espera de los nuevos de Homeland.Y es que a falta de buen cine bien valen las series, y los americanos, que son muy listos, han encontrado en éstas un filón al que se han apuntado los actores de más renombre del celuloide. Esta es la razón por la que últimamente os tenga tan abandonados, estoy tan enganchada que apenas tengo tiempo para pensar en algo que no sea las tramas de todas estas series, pero en fin, una no es de piedra y es muy difícil no caer en esta sana tentación.
jueves, 24 de abril de 2014
Sana tentación
Hola, soy Belén y soy adicta a las series, y ahora es cuando todos me dirían: hola Belén, si estuviese en una de esas reuniones de alcohólicos anónimos tan características de los norteamericanos. Pues sí, me he aficionado a ver series de televisión y la verdad es que no puedo parar de verlas. Todo empezó, como supongo que empiezan todas las adicciones, con un simple coqueteo para saciar mi curiosidad. Alguien te habla de tal serie o tal otra, lees algo en Internet y cuando te quieres dar cuenta te la estás bajando y no ves el momento de devorarla. En mi caso fue con Los Tudor, luego llegó la serie basada en la saga 'Canción de hielo y fuego' de George R.R. Martin Juego de Tronos de la que me vi dos temporadas seguidas y me he leído los cinco libros del citado autor. Y ahora voy alternando unas con otras, la cuarta temporada del culebrón de moteros macarras de Sons of Anarchy con la irónica e inteligente de House of Cards, mientras espero semana a semana la última de Juego de Tronos. Por supuesto, ya me he visto los ocho episodios que componen True Detective, una auténtica obra maestra y estoy a la espera de los nuevos de Homeland.Y es que a falta de buen cine bien valen las series, y los americanos, que son muy listos, han encontrado en éstas un filón al que se han apuntado los actores de más renombre del celuloide. Esta es la razón por la que últimamente os tenga tan abandonados, estoy tan enganchada que apenas tengo tiempo para pensar en algo que no sea las tramas de todas estas series, pero en fin, una no es de piedra y es muy difícil no caer en esta sana tentación.
jueves, 10 de abril de 2014
Triunfo moral
Las proezas nacidas en el seno de la mediocridad son más celebradas que aquellas que surgen de la excelencia, porque nada se espera del mediocre, de ahí que éste las disfrute como si no hubiese un mañana. El que está acostumbrado a perder en todos sus lances, cuando gana, aunque sólo sea una batalla, lo festeja a lo grande, es lo que toca. Sin embargo, el que por norma vence suele tener mal perder y provoca el rechazo de aquellos que no están habituados a verlo derrotado, por las altas expectativas que generan. Así pues, no me extraña que el Atlético de Madrid esté encantado de haberse conocido y más todavía lo estén sus seguidores, porque nada de lo que está logrando esta temporada jamás lo habría soñado el más iluso colchonero. De todo ello me quedo con la lección que se puede extraer de este equipo y de sus hazañas conseguidas hasta ahora, que es el coraje, el empuje y el tesón que le ponen para superar sus limitaciones y que les puede llevar al triunfo, aunque sólo sea moral.
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