viernes, 22 de noviembre de 2013

Sólo para mí


Cuento las horas, los minutos para que acabe la jornada de este viernes y por fin sumergirme en un fin de semana tranquilo...Levantarme el sábado a la hora que me apetezca, hacer mis tareas sin pausa pero sin prisa, acurrucarme en el sofá con la manta viendo películas tontas y, a ser posible...perder todo el tiempo que quiera. Que por qué digo esto, pues porque desde septiembre no he podido disfrutar de un fin de semana sin algún que otro compromiso: desde comidas familiares, a cumpleaños infantiles con payasos y piñatas hasta visitas obligadas a parientes y amigos. Pero está decidido: será un fin de semana sin citas ni horarios, sin planes cerrados más allá del momento en que me levante o me acueste, me eche la siesta o coma... porque después de tanto tiempo necesito que este fin de semana sea sólo y exclusivamente para mí.

martes, 19 de noviembre de 2013

Inspiración: vuelve




No recuerdo bien quien cantaba aquello de que "con los pies fríos no se piensa bien..." pero a mí me debe estar pasando lo mismo, porque con este frío tan repentino me ha dejado también los pies helados y la cabeza vacía de ideas, así que al menos os dejo esta imagen tan sugerente a ver si la inspiración ...vuelve

jueves, 7 de noviembre de 2013

Inmediatez


Hoy he recibido por correo electrónico una oferta de esas que uno no puede dejar escapar (así es como venía anunciada) y al ir a leer con detenimiento las características del producto y sus condiciones me he dado cuenta de que si hacía la solicitud hoy mismo tardaría en recibirlo al menos quince días, eso sí, sólo tenía unas cuantas horas para realizar el pedido. Entonces me he puesto a pensar y me he dicho que si iban a tardar tanto tiempo en enviarlo no me parecía tan atractivo. Y es que en esta sociedad en la que nos ha tocado vivir lo que importa es el "aquí" y el "ahora", buscamos la inmediatez a la hora de obtener todo aquello que deseamos y si no, no nos vale. Todo ello hace que nos volvamos unos impacientes y que nos molestemos ante el menor contratiempo que se nos presente. Ah, cómo echo de menos aquellos días en los que esperaba con ilusión la llegada del cartero con el regalo prometido por alguna marca al enviarles cien mil tapas de mi yogur favorito...