martes, 24 de septiembre de 2013

Egoísmo o presión social


El otro día leí un artículo titulado No soy madre porque no quiero en el que se aludía al descenso de la natalidad y como cada vez hay más mujeres que deciden voluntariamente no tener hijos. También se señalaba que persiste la presión social de la maternidad pero no de la paternidad y que la mujer sin hijos suele calificarse como egoísta. Esto último me llama bastante la atención porque lo he sufrido en mis carnes. Cuando dices a alguien, sobre todo si es mujer, que no deseas tener hijos se extrañan bastante y te miran raro. Hace años solían decirme que eso se debía a que mi instinto maternal estaba aún dormido, que ya despertaría. Y yo mientras andaba buscando excusas convincentes que apoyaran mi decisión de no tener hijos, esperando a ver si un buen día ese ansiado deseo de procrear se decidía a abandonar su letargo. De momento ahí sigue, hibernando y cada día más convencida de que no está ni se le espera. Con el paso de los años me he dado cuenta de que no tengo que justificar mi decisión ante nadie, ni siquiera ante mí misma, fruto de mis propias inseguridades. Muchos pensarán que es puro egoísmo pero prefiero eso a arrepentirme por una decisión tomada forzada por la sociedad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario